Donna Summer, la mujer de la voz sensual y vestidos brillantes murió ayer a los 63 años; “fue la artista que revolucionó el rock and roll; ella fue la que mató al rock and roll”, dice Mario Vargas, el legendario locutor de radio considerado en México como la voz oficial de la música disco.

 

En entrevista telefónica desde Chiapas dice que “después de la música disco ya no queda nada” y añade que Summer, cuyo verdadero nombre era LaDonna Adria Gaines, fue una cantante “muy original y que creó uno de los estilos más interesantes de esa época”.

 

Elton John expresó en un comunicado que el verano era más que la reina de la música disco. “Ella tiene viejas glorias que nunca ha admitido el Salón Rock de la Fama, es una vergüenza total sobre todo cuando veo el talento de segunda clase que ha sido incluido”.

 

La reina indiscutible de la música disco inundó las salas de baile en la década de los 70. Como muchas de las grandes voces de la música norteamericana de esa época inició como cantante de música gospel en la iglesia a la que acudía puntualmente cada semana con su familia.

 

Estas actuaciones en el coro de la iglesia en Boston, cuando apenas tenía 10 años, la animaron a intentar ganarse la vida con su voz, con la que intentaba imitar a las míticas cantantes y grupos femeninos del sello Motown.

 

Antes de que su sonido fuese reconocido internacionalmente, la cantante vivió durante varios años en Alemania, donde llegó tras participar en la versión europea del conocido musical “Hair”.

 

En Europa publicó su primer trabajo discográfico en solitario, “Lady of the Night” (1974), donde estaba incluido el tema “The Hostage”. Sonó con fuerza en Bélgica y Holanda, aunque no fue publicado en su país natal.

 

Pero la sensual “Love to Love you Baby” se convirtió un año después en la flama que necesitaba Donna Summer para incendiar las noches en discotecas de medio mundo durante casi una década y convertirse así en la reina por excelencia de la música disco.

 

Este tema, que alcanzó el segundo puesto en la lista Billboard Hot 100, fue producto de la colaboración de Summer con los productores Peter Bellotte y Giorgio Moroder, fusión de talentos fundamental para lograr un sonido propio que la convirtió en pionera del “tecnodisco”.

 

La fama de Summer en la década de los setenta la llevó a protagonizar junto al actor Jeff Goldblum la película “Thank God it’s Friday (Por fin es viernes)” (1978), en la que encarnaba a una joven que quería ser una estrella de la música disco. La banda sonora incluía su primer gran éxito, pero destacaba además “Last Dance”, canción con la que consiguió un Grammy y el Oscar a la Mejor Canción en 1979.

 

En 1981 apareció su álbum doble “On the Radio”, en el que se agrupaban sus grandes éxitos hasta el momento, y posteriormente publicó “The Wanderer”, su primer trabajo con música no disco y en el que colaboraron el productor Quincy Jones, Michael Jackson y Stevie Wonder, entre otros.

 

Pero los éxitos fueron acompañados de problemas con una adicción a los medicamentos de la que le costó años salir y una polémica por sus críticas a los homosexuales, al afirmar que el Sida era un castigo divino por sus comportamientos sexuales.

 

Ganadora de una veintena de Discos de Oro, entre ellos el de 1984 por su álbum “Cats without Claws”, además de otros cinco discos de platino, Summer veía que su carrera ya no tenía el brillo de antaño, aunque el sencillo “This Time I Know It’s For Real” llegó alto en numerosas listas de éxitos en varios países europeos.

 

A partir de entonces fueron momentos para colaboraciones, actuaciones en conciertos y discos con fines solidarios y recopilaciones de sus temas más populares.

 

Sin embargo, en 2008 publicó su primer disco con temas originales tras 17 años De silencio, “Crayons”, con el que retornó al ritmo que la inmortalizó, la música disco.