ROMA. El Fondo Monetario Internacional (FMI) reduce en siete décimas porcentuales su previsión de crecimiento de la economía mundial para 2012, al situarlo en el 3.3 por ciento, y en cinco décimas la estimación para el de 2013, cuando prevé que aumente un 4 por ciento.

 

Estas previsiones figuran en su último informe de “Perspectivas Económicas Mundiales”, que será divulgado el próximo martes y al que ha tenido acceso la agencia de noticias italiana Ansa.

 

Según el organismo que preside Cristine Lagarde, las economías emergentes seguirán tirando del carro del PIB mundial este año y el que viene con una subida del 5.4 por ciento en 2012 (siete décimas menos) y del 5.9 por ciento en 2013 (seis décimas menos).

 

Así, el PIB brasileño subirá un 3 por ciento y un 4 por ciento en 2012 y 2013, respectivamente, mientras que el de México lo hará un 3.5 por ciento en cada uno de esos dos años, cifras inferiores en unas décimas a las previsiones anteriores.

 

Estados Unidos mantiene sus mismas previsiones de crecimiento del 1.8 por ciento para 2012, aunque el organismo internacional revisa a la baja en tres décimas la estimación para el año que viene, en el que se espera que la economía de la primera potencia mundial aumente un 2.2 por ciento.

 

Para la zona euro, el FMI pronostica un retroceso de su economía del 0.5 por ciento en 2012 (- 1.6 puntos porcentuales con respecto a las últimas estimaciones) y un ligero crecimiento en 2013 del 0.8 por ciento (frente al 1.5 por ciento pronosticado anteriormente).

 

En el caso de España, revisa a la baja sus previsiones tanto para este año como para el que viene, en los que sitúa a la economía española durante esos dos años en recesión, con una contracción de su PIB del 1.7 y del 0.3 por ciento, respectivamente.

 

Más profunda aún será, según este organismo, la recesión en Italia, con unas previsiones del -2.2 por ciento en 2012 y del 0.6 por ciento en 2013.

 

“La recuperación global está amenazada por las cada vez mayores tensiones en la zona euro”, señala el FMI en el informe, en el que se sitúa a las economías que comparten la moneda única europea como la “principal razón” del deterioro de sus previsiones, aunque no la única, pues a ello se suman “las fragilidades financieras” de otras partes del mundo.

 

“El desafío político más inmediato es el de restablecer la confianza y el de poner fin a la crisis de la zona euro, apoyando el crecimiento”, subraya.

 

Según el FMI, el Banco Central Europeo (BCE) “debería seguir facilitando liquidez y estar plenamente comprometido en la compra de títulos (de Estado) para contribuir a mantener la confianza en el euro”. EFE