ROMA. Mario Monti, el ex comisario europeo que recibió el encargo de formar el nuevo Gobierno de Italia, tendrá que recurrir a todos sus conocimientos para enderezar la maltrecha economía del país, si finalmente recibe el apoyo del Parlamento.

 

Conocido en Italia como “Super Mario” a raíz de su gestión como comisario europeo en dos carteras de peso, Monti, de 68 años, goza de prestigio internacional, y algunos analistas italianos lo tachan de anglosajón por su aplomo, estilo y compostura.

 

Su consagración europea y después mundial llegó cuando fue enviado como comisario europeo a Bruselas, donde permaneció diez años, de 1994 a 2004, primero al frente de la cartera de Mercado Interior y después de la de Competencia. Fue entonces, aseguran los analistas, cuando nace “Super Mario”.

 

Hombre riguroso, racional en exceso, con gran capacidad de cálculo y con una prudencia natural, Mario Monti, europeísta, aunque escéptico, hace gala además de un fino sentido de la ironía de profundas raíces italianas.

 

Nacido en Varese, norte de Italia, el 19 de marzo de 1943, Monti goza de gran prestigio internacional, además de haber demostrado determinación suficiente como para enfrentarse a colosos como General Electrics o Microsoft.

 

Cursó estudios clásicos en los jesuitas en el Leon XIII de Milán, que le dejaron la impronta de una capacidad de análisis casi cartesiana.

 

Después se doctoró en Ciencias Económicas y Comerciales por la Universidad Bocconi para ampliar posteriormente su formación en la Universidad de Yale, en Estados Unidos.

 

Tras realizar un período de prácticas en la Dirección General de Asuntos Económico y Financieros de la Comisión Europea (1964-65), inició su actividad como profesor asistente en la Universidad Bocconi de Milán.

 

Fue en los años 70 cuando fue captado por Guido Carli y Gianni Agnelli que lo introdujeron en los círculos de poder financiero italiano y pasó a formar parte de consejos de administración de Fiat, Generalli y de la propia Comit.

 

Entre 1971 y 1985 fue profesor de Teoría y Política Monetaria en la Universidad de Bocconi, en la que desde 1985 y hasta 1994 fue profesor de Economía Política y director de su Instituto de Economía Política. Además fue rector entre 1989 y 1994 y presidente en 1994 de esa universidad.

 

Como experto en materia económica participó en distintos comités del Tesoro italiano e intervino entre 1987 y 1988 en el Comité de redacción de la Ley de Competencia y de 1988 a 1990 en el Grupo de Trabajo para la preparación de Italia al Mercado Interior.

 

En Bruselas y como comisario europeo desencadenó una batalla jamás vista hasta entonces contra General Electrics, en el intento de este compañía estadounidense de comprar Honeywell.

 

En 2004 Monti tampoco tuvo reparos de imponer una multa de 497 millones de euros a Microsoft de Bill Gates por haber violado la ley antimonopolio.

 

La política que se hacía en Bruselas, le gustaba más que la de la Italia de las eternas divisiones. Hace diez años ya dijo: “Jamás he manifestado ninguna buena disposición por ningún partido italiano”.  Quizá por el temor de encontrar las condiciones adecuadas, hasta ahora ha evitado la llamada para formar parte del Gobierno. Ya en el 2001 rechazó ser ministro de Exteriores y en 2004 de Economía.

 

Reservado, con apariciones públicas muy medidas y siempre que puede junto a su esposa Elsa, con quien tiene dos hijos, lleva un estilo de vida que huye de la excesos y frivolidades.

 

Pasa las vacaciones en compañía de pocos amigos en Engandina, un valle alpino del extremo oriental del cantón de los Grisones, al este de Suiza.

 

Una vez nombrado senador vitalicio por el presidente de la República, Giorgio Napolitano, todos coinciden en que al frente del Gobierno, Monti se encargará de poner fin a la eterna comedia italiana. EFE