BOGOTÁ. La Misión de las Naciones Unidas en Colombia para el proceso de paz separó hoy de sus cargos a cuatro funcionarios envueltos en un escándalo desatado por participar en una fiesta con integrantes de las FARC, durante la celebración de Año Nuevo.

 
Así lo informó la ONU en un comunicado divulgado este jueves en el que precisó que fueron separados de su servicio “tres observadores presentes en la ocasión y a su supervisor directo”, luego de concluidas las investigaciones sobre el hecho.
Dos días después de la celebración de Año Nuevo se conoció un video en el que se veía a funcionarios de la Misión, vestidos con sus distintivos chalecos azules, bailando con guerrilleras en una fiesta organizada por los rebeldes concentrados en una zona del norte del país.

 
La Misión hace parte del equipo, integrado también por observadores del gobierno y de las mismas FARC, que vigilan el cese al fuego y el proceso de salida y entrega de armas de los guerrilleros en tránsito de paz.

 
Esa era la razón por la que integrantes de la Misión de la ONU se encontraba en el lugar de preconcentración de las FARC en el departamento de La Guajira (norte), quienes decidieron hacer un baile para recibir el año nuevo.

 
El hecho desató una oleada de críticas de los sectores políticos que se oponen a los acuerdos de paz con las FARC, que utilizaron las redes sociales para divulgar lo ocurrido.

 
Conocidos los hechos, el gobierno le manifestó a la ONU, a través de una carta firmada por su embajadora María Emma Mejía, “preocupación” y “sorpresa” por el “comportamiento” de sus funcionarios, que “desvirtúa el profesionalismo y neutralidad” que los debe caracterizar.

 
Entre tanto, las FARC calificaron lo ocurrido como un “show mediático” que buscaba “deslegitimar el carácter imparcial de la ONU en su papel de verificador del cese al fuego”, en una carta titulada: “Un baile por la paz es mejor que los tiros”.