Nadie lo quería, pero así sucedió. Hace una semana, el panorama económico de México cambió de manera radical. No estaba contemplado que Donald Trump ganara las elecciones presidenciales de los Estados Unidos y, por lo tanto, no había realmente planes de contingencia.

 

Esta semana veremos seguramente uno de los incrementos más sustanciales de la tasa de interés de referencia del Banco de México más importante de los últimos años.

 

Será parte de un necesario control de daños tras el impacto brutal que trajo Trump a los mercados de Estados Unidos, de México y del mundo.

 

No es fácil que el peso detenga su caída frente al dólar porque en adelante todo es una intriga. No hay certezas sobre los alcances reales de las amenazas de Trump una vez que sea el Presidente en funciones.

 

Hay mensajes encontrados respecto a la prioridad que dará a la construcción del muro fronterizo, por ejemplo. Pero más importante que eso, no hay certeza sobre la manera en que planea deportar a los tres millones de ilegales indeseables que recién señaló este fin de semana pasado.

 

No hay claridad sobre si se tratará de redadas en las calles, a cargo de la patrulla fronteriza, la guardia nacional o voluntarios armados.

 

No es conocido quién será el responsable de renegociar o abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

 

En fin, es la incertidumbre la que se encargará de profundizar los daños financieros y económicos en los meses por venir.

 

Hoy vencía el plazo para que los diputados aprobaran el presupuesto de egresos para el próximo año, y si lo dejaron listo desde finales de la semana pasada fue en un afán de mandar alguna señal a los mercados, ahora que lo que más necesitan son certezas.

 

Sólo que adelantar la aprobación del paquete económico como quedó hace cuatro días no resuelve la incertidumbre.

 

El paquete económico fue diseñado para tener a Hillary Clinton como Presidenta de los Estados Unidos.

 

Simplemente porque el presupuesto que está aprobado y listo para entrar en vigor partía de la base de que la Unión Americana habría de continuar con el camino trazado, hasta ahora, de despegue económico bajo las reglas puestas por los demócratas en la Casa Blanca. Eso se acabó.

 

Es un hecho que el paquete económico aprobado va a tener que ser revisado desde los cimientos de los criterios económicos. No hay manera, de entrada, de esperar la misma tasa de crecimiento presupuestada, el mismo tipo de cambio, la misma recaudación y las mismas tasas de interés.

 

Hay que hacer ajustes para recibir 2017 con la crisis que implica la incertidumbre de no saber quién es realmente Donald Trump y cuáles son sus alcances reales como Presidente de los Estados Unidos.

 

Es posible que para la segunda mitad del próximo año, cuando haya más certezas de qué esperar con ese gobierno en Washington, se puedan corregir muchas expectativas. Pero, por lo pronto, es posible adelantar que el paquete económico de 2017, como está, necesitará modificaciones.