CIUDAD DEL VATICANO. El Papa Francisco advirtió hoy que la pena de muerte “es inadmisible”, sin importar cuán grave haya sido el delito del condenado, porque no hace justicia a las víctimas sino que “fomenta la venganza”.

 

El Papa se expresó en estos términos en un videomensaje grabado con motivo del VI Congreso Mundial contra la Pena de Muerte que inició este día en Oslo (Noruega) y es convocado por una alianza compuesta por unas 140 organizaciones del mundo.

 

“(La pena capital) es una ofensa a la inviolabilidad de la vida y a la dignidad de la persona humana que contradice el designio de Dios sobre el hombre y la sociedad y su justicia misericordiosa, e impide cumplir con cualquier finalidad justa de las penas”, dijo.

 

“El mandamiento ‘no matarás’ tiene valor absoluto y abarca tanto a los inocentes como a los culpables”, agregó, hablando en español.

 

Aplaudió la creciente oposición global a la pena de muerte y precisó que “hacer justicia” no significa que se deba buscar el castigo por sí mismo, sino que las sentencias tengan como finalidad fundamental la reeducación del delincuente.

 

Pidió por una justicia penal que sea “abierta a la esperanza” porque “no hay pena válida” sin posibilidad de cambio. Insistió que una condena clausurada en sí misma, que no dé lugar a la reinserción, es “una tortura” y no una pena.

 

Animó a todos los hombres “de buena voluntad” comprometidos con un mundo libre de la pena de muerte y subrayó que el derecho inviolable a la vida, “don de Dios”, pertenece también al criminal.

 

“Deseo hoy alentar a todos a trabajar no sólo por la abolición de la pena de muerte, sino también por la mejora de las condiciones de reclusión, para que respeten plenamente la dignidad humana de las personas privadas de libertad”, estableció. |DEC