En la recta final del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto sería mezquino señalar que fue una administración fallida. Regresemos en el tiempo; el mexican moment (MM) existió por un trabajo de coordinación y negociación política que consolidó el Pacto por México, lo que requirió de una labor entre las principales fuerzas políticas para fortalecer en el Congreso importantes reformas estructurales. Sin embargo, en nuestro país los tiempos de la sucesión presidencial cobran fuerza siempre en el marco del Quinto Informe de gobierno, y se dan en medio de las fracturas de los partidos.

 

Un hecho fue el proceso de selección de Morena con el objetivo de definir a su candidato para el Gobierno de la CDMX. Ricardo Monreal se inconformó ante la opacidad de la encuesta que lo colocó en tercer lugar y convocó a corregir, pidió que se realicen tres encuestas y fue apoyado por la quinta parte de los consejeros de Morena. La grieta ya se abrió y no tiene retorno; si bien Monreal no ha oficializado su salida del partido, es muy claro que para Morena ya está fuera.

 

Luego en el PAN, con la declaratoria de guerra de su líder, Ricardo Anaya, contra el PRI, exhibió la lucha que hay, pero al interior de su mismo partido. Todo empezó en la Cámara de Senadores con la designación del senador Ernesto Cordero como presidente del Senado; allí se rompió un control que parecía muy sólido en Anaya y atoró a la Cámara de Diputados para la instalación de la Mesa Directiva, por lo que el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, decidió no asistir a entregar el informe del presidente Peña. El conflicto es la designación del fiscal general; Anaya se opone al pase automático del procurador y ha señalado que lo quiere el PRI porque es de todas sus confianzas, pero los propios panistas como Javier Lozano han mostrado que el propio Ricardo avaló el pase automático como presidente de la Cámara de Diputados en 2014.

 

Y en el PRD, el éxodo continúa. Las renuncias de la senadora Dolores Padierna y de René Bejarano, dirigentes de la Corriente Izquierda Democrática, y su incorporación a Morena por no estar de acuerdo con la actual dirigencia que pretende hacer alianza con el PAN refleja un socavón en las filas perredistas. Alejandra Barrales deberá enfrentar otra batalla.

 

Mientras tanto, el PRI capitaliza las fracturas de estos partidos. El presidente Enrique Peña, durante el mensaje con motivo de su Quinto Informe, solicitó al Congreso que para enfrentar la inseguridad se debe atender la Ley de Seguridad Interior y Mando Único, que, como ya sabemos, en la Cámara de Diputados duerme el sueño de los justos y que ahora con todos los conflictos de los partidos en la arena legislativa será más difícil ver acuerdos.

 

SUSURRO

Hoy concluyen los trabajos de la segunda ronda de la renegociación del TLCAN. México negocia con seriedad, pero los riesgos de las declaraciones irresponsables de Trump siguen.

 

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