¿Realmente quiere Enrique Peña Nieto a Luis Videgaray como su sucesor en la Presidencia de la República?

 

La pregunta se la hacen dentro y fuera del gabinete -empresarios, políticos, diplomáticos, estudiosos, ciudadanos comunes y corrientes- e incluso observadores y periodistas de otras latitudes.

 

La revista inglesa The Economist va incluso más allá en su última edición. Da prácticamente por hecho que Peña querría nombrar como posible sucesor al actual titular de Hacienda.

 

El que lo nombre o no, indica la publicación, dependerá de que Peña (bajo la guía de Videgaray) logre realmente echar a andar el crecimiento del país y no quede todo -la mejora en el sistema de salud, incentivos a la productividad y la formalidad-, en meros “buenos deseos”.

 

En los corrillos políticos defeños no van tan lejos. Primero se preguntan si Peña Nieto realmente quiere como sucesor a Videgaray. Y lo plantean en un tono en el que más bien asoma por antelación la duda.

 

Pero en quienes hemos notado más inquietud con el tema es entre los propios priistas. ¿Por qué? Porque a algunos de ellos el estilo de Videgaray les recuerda a Carlos Salinas de Gortari.

 

Mas no al Salinas de las reformas, sino al Salinas aspirante a la sucesión presidencial. Esto es, el personaje impopular y pragmático que llevó el PRI como candidato en 1988, elección en la que se cayó –y calló- el sistema y dio paso a la formación del PRD con Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo al frente.

 

Los priistas de aquel entonces rechazaron a los “técnicos”, a los “pragmáticos”, a los “privatizadores”. De ahí que en la primera oportunidad pusieran el famoso “candado” de contar con un cargo de elección popular para poder ser candidato presidencial del PRI.

 

Este candado lo quitaron ya (el año pasado). Aunque persistiera, Videgaray fue ya diputado federal, así que ese no es problema. El problema está en que Videgaray no tiene carisma, luce frío, distante y no pocos le tienen terror.

 

Con un candidato así, en tiempos de cierto avance democrático, ¿puede el PRI ganar la elección presidencial en 2018?

 

Eso es lo que se preguntan los priistas. Desde ahora.

 

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¡QUÉ GIRA LA DE ESPAÑA!- Por lo que nos dicen en el equipo de Peña Nieto, hasta ahora la visita de Estado del Presidente de México a España -prevista para los próximos 9 y 10 de junio- se mantiene como tal y en todo caso habrá ajustes en la agenda, dadas las circunstancias.

 

Pues vaya que le toca un momento candente a Peña Nieto en esta gira. No sólo por la abdicación del rey Juan Carlos sino, sobre todo, por el movimiento que se está gestando para que se realice una consulta popular sobre el futuro de la monarquía.

 

Las redes sociales pusieron en pie a miles de españoles y los llevaron a las plazas de múltiples ciudades al grito de: “¡A por la tercera República!” Impresionante el movimiento, sin duda.

 

A saber qué pasará, aunque nuestro canciller, José Antonio Meade, ya felicitó vía twitter al Príncipe Felipe de Asturias “por su próximo ascenso al trono español”.

 

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MORENA EN EL DF.- Andrés Manuel López Obrador comenzó a mover sus alfiles en el Distrito Federal para coordinar la organización de Morena en las distintas delegaciones de la capital.

 

En la delegación Miguel Hidalgo, región conservadora que ha estado mucho tiempo en manos de Acción Nacional, el convocado a trabajar la zona es el incansable Agustín Ortiz Pinchetti.

 

El ex consejero del IFE nos dice también que aquellos que piensan (como Jorge Castañeda) que la sociedad está tan desesperada que podría votar por Andrés Manuel López Obrador en 2018, no deberían preocuparse tanto.

 

¿Y eso? Nos muestra el final de su artículo:

 

“Para ganar, AMLO necesita separarse de la izquierda como-realmente-existe y además crear un partido muy fuerte capaz no sólo de defender la elección, sino de convencer a la mayoría de que sería capaz de limpiar la corrupción de México y defender el patrimonio nacional”.

 

Y crear un partido moderno que logre eso, dice Ortiz Pinchetti, es una tarea monumental.

 

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GEMAS: Regalito de Rosario Robles para Enrique Peña Nieto, quien se comprometió a no proponer IVA en alimentos y medicinas: “Para mí es un honor formar parte del equipo de un hombre que sabe cumplir su palabra”.