Ser albino en África significa no sólo tener que cuidarse de los efectos devastadores que el sol tiene sobre su piel, sino que tienen una amenaza mayor:  los “cazadores” que van tras ellos con fines de hechicería.

 

En Tanzania, Uganda o Burundi hay un sector de la población que sigue creyendo, en pleno siglo XXI, que los albinos no son personas, sino “fantasmas” con artes curativas. Por ello sus órganos pueden llegar a costar en el marcado negro hasta 75 mil dólares.

 

 

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Foto: ah-hua.org

 

Según informa la organización África Fundación,  las personas con esta singular característica son objetivo de los brujos que utilizan partes de su cuerpo para elaborar lucrativas pociones.

 

Curiosamente es en este continente donde más casos de albinismo existen. La prevalencia de personas con esta condición genética, por ausencia de melanina en ojos, piel y pelo, en el mundo es de 1 entre cuatro mil.

 

Foto: ah-hua.org
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Aunque no hay cifras oficiales al respecto, organizaciones no gubernamentales como Albinos de Tanzania, reportan que, únicamente en ese país, son al menos 60 los que son asesinados al año, sin contar a aquellos que son vendidos por sus propios padres.

 

Además, la violencia contra ellos en  África Oriental se agrava por la creencia de que el sexo con un albino cura el SIDA. Ahora también se ha desatado una elevada tasa de violaciones.

 

Foto: ah-hua.org
Foto: ah-hua.org

 

Ante estas problemáticas que pasaron desapercibidas durante décadas por las autoridades, la Asociación de Albinos de Uganda (UAA, por sus siglas en inglés) se encarga de lanzar campañas de concientización sobre las violaciones a los derechos humanos de las personas con esta condición.

 

Con más de 400 miembros registrados hasta febrero de 2014, este grupo es reconocido a nivel nacional como una la más importantes institución en pro de este contingente vulnerable.

 

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Foto: ah-hua.org

 

Por medio de donaciones, la UAA financia y gestiona programas para difundir la información pública sobre el albinismo, el consejo de padres de niños albinos, aumentar la inserción laboral e incluso ayudar a conseguir posicionar albinos electos en el Parlamento.

 

Sin embargo, y pese a los intentos de esta y otras organizaciones por frenar el drama de los albinos en diversos países del continente africano, las discriminación continúa creciendo en relación con el incremento de la pobreza y sin la ayuda de la población global, parece un problema difícil de erradicar. AH / NS