Mientras todas las variables económicas apuntan a que la economía del país está “estancada”, por usar un eufemismo y no llamarlo “recesión” como el INEGI; mientras crece la molestia e irritación en los sectores productivos, y desde microempresarios hasta dueños de grandes empresas se quejan de la actual política económica; mientras la Suprema Corte da entrada a los primeros siete amparos contra la cuestionada Reforma Fiscal que pueden sentar jurisprudencia para otros cientos de quejas de contribuyentes contra las leyes fiscales, ¿qué hace el presidente Enrique Peña Nieto? Está ocupado defendiendo a su secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso.

 

Si Luis afirma un día que la economía va a crecer y que pronto se verán los beneficios de su conducción económica, al día siguiente el presidente lo respalda: “La economía nacional va por buen camino y eso es justo lo que queremos para todos los sectores”, y cita un crecimiento en abril de 3.2% del empleo, según el IMSS, y de 6.8% en las manufacturas, y de esa forma cuestiona las cifras del INEGI que la semana pasada confirmó una “fase de recesión” en la economía mexicana basado en la caída de los indicadores coincidente y adelantado.

 

Pero Peña no escucha otra voz que no sea la de su secretario de Hacienda: “Definitivamente la economía no está en recesión. No lo estuvo en 2013 y estamos creciendo este año. La Secretaría de Hacienda hará una revisión del pronóstico el 23 de mayo, pero la economía crece, genera empleos, aumentan las exportaciones y tiene un mayor gasto público”, dice Videgaray. Y el presidente, a juzgar por sus declaraciones públicas, le cree a Luis ciegamente y a pie juntillas.

 

Poco importa que en cuanto foro empresarial se pare le pidan revisar y dar marcha atrás a su Reforma Fiscal por considerarla lesiva para las empresas y recesiva para la economía, como lo hicieron en abril pasado los empresarios de Nuevo León, seguidos del Consejo Coordinador Empresarial, de la Coparmex y de otros organismos cúpula del empresariado. O como lo han hecho ante otros secretarios del gabinete peñista en sus giras de trabajo por los estados, empresarios medianos, grandes y pequeños que aprovechan cualquier ocasión para exponer su inconformidad con las medidas fiscales implementadas y, por obra y gracia de Videgaray, impuestas por tres años más con un supuesto “Pacto Fiscal”.

 

Y a las quejas de los hombres del dinero, antiguos aliados de Enrique Peña Nieto y hoy molestos con su política económica, habría que agregar el rosario de quejas de pequeños contribuyentes que han visto mermados sus ingresos y han recortado sus gastos con los nuevos impuestos y la eliminación de deducciones. Desde la señora del mercado, hasta el profesionista o el asalariado, las quejas por la política fiscal y la mala marcha de la economía ya se traducen en encuestas de opinión que castigan lo mismo la popularidad presidencial que la intención del voto del PRI, y que conocen muy bien en el gobierno.

 

Pero ante la sordera del Ejecutivo y su aferrada y obsesiva defensa de su secretario de Hacienda, ayer se abrió una posibilidad para todas esas quejas, al menos en lo que al tema fiscal se refiere. La Suprema Corte de Justicia de la Nación admitió para revisión final los primeros amparos contra la Reforma Fiscal del presidente Peña Nieto. Se trata de los amparos interpuestos por empresas que impugnaron la limitación para reducir prestaciones que son pagadas a sus empleados y trabajadores, uno de los cambios más polémicos y cuestionados en las leyes fiscales vigentes y también considerado de los más vulnerables jurídicamente.

 

Y para que no quedaran dudas de que la Corte analizará a fondo el tema, los ministros también dieron entrada a un amparo de Grupo Elektra en contra de la homologación del IVA en las zonas fronterizas, en donde el impuesto subió de 11 a 16% a partir de las nuevas leyes fiscales, lo que desató una ola de protestas sociales en regiones como la frontera norte del país.

 

El fallo de la Corte será determinante porque, más allá de los siete amparos admitidos ayer para su revisión final, han sido presentados en todo el país miles de amparos y demandas similares, por lo que la decisión de los 11 ministros de la Sala Superior sobre los siete recursos admitidos, sentará jurisprudencia sobre el impugnado artículo 26 fracción 30 de la Ley del ISR, que disminuyó el tope de deducción hasta 47% de las prestaciones de empresas a sus trabajadores.

 

Así que mientras el presidente está demasiado ocupado en defender a Luis y se niega a ver los signos de malestar social por el manejo de la economía, la terca realidad sigue diciendo que la principal expectativa por la que la mayoría de electores votó por Peña Nieto no se ha cumplido, más allá de cifras, de discursos y debates sobre tecnicismos económicos y visiones economicistas.

 

NOTAS INDISCRETAS…Por primera vez después de décadas de abandono y abulia, el gobierno federal anunció que irá al rescate de ese territorio perdido que muchos llaman Tamaulipas. La presencia del secretario de Gobernación, Miguel Osorio, ayer en Reynosa, y los anuncios para mandar más efectivos militares, marinos y policías federales al estado, junto con una nueva estrategia para combatir al narcotráfico y la inseguridad en cinco zonas distintas de la entidad, además del envío de equipos de inteligencia y programas para prevenir el delito, parecen apuntar a que ahora sí se intentará rescatar a los tamaulipecos del infierno en que han vivido desde hace más de una década. Veremos si hay resultados…Los dados mandan Serpiente. Falló el tiro.