El auge del negocio del aguacate en Michoacán, el principal productor a nivel mundial de este fruto, arrebató al bosque miles de hectáreas. Según cálculos del Grupo Interdisciplinario de Tecnología Rural Apropiada (Gira), más de la mitad de la superficie que hoy se utiliza para la producción del fruto era forestal.

 

Datos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) indican que en las dos últimas décadas se perdieron 207 mil 395 hectáreas en la entidad a causa de incendios. En ese mismo periodo, la superficie de siembra de aguacate en Michoacán creció 79%.

 

De manera paralela, las ganancias derivadas de la producción del fruto en el estado se incrementaron casi 20 veces al pasar de 912 millones de pesos en 1995, a 18 mil 272 millones el año pasado, de acuerdo a información de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

 

Asociaciones e instancias de gobierno han advertido sobre una acelerada pérdida de bosques en Michoacán. En abril pasado, el titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático (Semarnacc) de Michoacán, Ricardo Luna García, se refirió a “la ambición de empresarios aguacateros” como la responsable del incendio que devastó unos 2.5 millones de metros cuadrados de bosque en el Cerro de la Cruz, en Uruapan, uno de los principales municipios productores del fruto.

 

 

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Un estudio auspiciado por el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) señala que un factor que podría explicar el comportamiento en el incremento del negocio del aguacate en Michoacán es el hecho de que el cártel de Los Caballeros Templarios se dedicó a la tala ilegal e incendio de los bosques para expandir la superficie de cultivo del aguacate, logrando cambiar el uso de suelo en distintas zonas del estado.

 

En un artículo, la asociación Greenpeace señala que ante la ausencia de una regulación efectiva para delimitar las áreas de conservación forestal, así como de alternativas reales y competitivas para el buen manejo de los recursos forestales, el cultivo de aguacate crece de manera desmedida sobre los bosques.

 

En una entrevista telefónica, Jaime Navia, presidente de Gira, explicó que pese a que la Ley Forestal prohíbe el cambio de usos de suelo, la Constitución establece que este tema compete a los municipios, por lo que los aguacateros se aprovecha de una interpretación de la normatividad, que sumado a la corrupción da pie a que se utilicen estos terrenos.