Los empresarios casi se infartan.

Sienten cruzadas las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador.

En reuniones cerradas, sobre todo en pláticas individuales, les promete revisar y no suspender las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

Con esa confianza se ha reanudado la firma de contratos, suspendidos a partir de las tendencias electorales y sobre todo cuando se confirmó la victoria del tabasqueño.

Pero con su equipo de transición, la instrucción del de Macuspana es contraria.

Ha ordenado intensificar la campaña para, mediante argumentos de obra superflua, daños al erario y despilfarro de recursos, generar la percepción de una inversión innecesaria.

El resultado de esta estrategia, según sus propósitos, deberá plasmarse en el rechazo generalizado en la consulta prevista para este mes, pues hoy inicia octubre.

Así cumplirá un compromiso de campaña, cuyo rechazo le significó varios puntos de simpatía porque se oponía a los poderosos, al gobierno de Enrique Peña y al PRI.

Hoy el debate lo tienen perdido

Pero ha encontrado inconvenientes.

El tema ha sido abordado y rebasado por los medios de comunicación, en especial por los electrónicos -radio y televisión- con la organización de debates de alta audiencia.

Han acudido a expertos de todo tipo, y los más sólidos en sus argumentos han sido quienes hablan a favor del nuevo aeropuerto de Texcoco y en contra de la dualidad Base Aérea de Santa Lucía-vieja terminal de Venustiano Carranza.

El resultado es favorable para los partidarios de esta decisión.

No creen compatible dos terminales, la del Estado de México y la añosa capitalina, por operatividad general y porque desplazar vuelos al Estado de México necesitaría muchas obras complementarias, sobre todo viales.

Además, su duración no pasaría de ocho años, a diferencia del NAIM, con infraestructura para más de medio siglo y la generación de decenas de cientos de empleos.

Dato adicional es la infraestructura aeroportuaria para detonar el comercio internacional en gran escala.
Pero el debate entrará esta semana a su etapa crucial y estamos a días de una votación -5 de octubre- sin metodología precisa.

Iguala y el 68: ajustes de cuentas

1. Lo adelantamos aquí el viernes:
Los temas de Tlatelolco en 1968 e Iguala en 2014 serán asuntos de Estado para el próximo Gobierno, y en ambos casos hay un sector como sospechoso, el Ejército Mexicano.

No importa si en Guerrero el ex alcalde José Luis Abarca es el principal culpable y en su hechura y postulación están el PRD y Andrés Manuel López Obrador.

2. Los productores de leche ya se reunieron con representantes del futuro Gobierno y preparan una estrategia para mantener ascendente la producción ganadera.
El encuentro se dio en la asamblea de Femeleche, cuyo dirigente Vicente Gómez fue reelecto para otro período y por ende deberá coordinarse con el inminente secretario del ramo, Salvador Fernández.

3. Luis Antonio Godina, vocal del Fovissste, recibió la presea de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión.
El presidente Carlos Ramos Padilla destacó el trabajo de Godina para dotar y agilizar la entrega de viviendas a la burocracia nacional.

 

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