Foto: Reuters Nadal no quiere perder la concentración en el camino hacia su undécima Copa de los Mosqueteros  

Rafael Nadal cumplió hoy los 32 años, once de ellos celebrados en París, un hábito al que el tenista ha comenzado a acostumbrarse, y que no celebró esta vez de forma especial, concentrado para afrontar su duelo de octavos de final frente al alemán Maximilian Marterer.

 

De cara al público hubo una pequeña celebración tras el entrenamiento habitual de la previa de los partidos, con su compatriota y amigo Marc López como “sparring”.

 

Al término de la hora y media de práctica, el equipo que le acompaña en todos los torneos, su tío Toni, que está de visita en Roland Garros, sus padres, su novia, su hermana y un grupo de tenistas que pasaban por allí, por las pistas anexas al complejo, se acercaron a felicitarle.

 

Luego, como de costumbre la Federación Francesa de Tenis (FFT) le preparó un pastel y le hizo un pequeño agasajo. Finalmente, el tenista se paseó por los estudios de varias televisiones, donde probó más pasteles.

 

Fue todo. Nadal no quiere perder la concentración en el camino hacia su undécima Copa de los Mosqueteros. Celebrar su cumpleaños ya no es noticia, porque lo ha hecho en trece ocasiones, todas desde que aterrizara en París en 2005 para hacerse rey de la pista, menos dos.

 

Una en 2009, porque el sueco Robin Soderling le eliminó tres días antes de que cumpliera 23 años en la que supuso su primera derrota en París, cuando ya contaba con cuatro títulos.

 

Otra, en 2016, cuando una lesión de muñeca le envió a Mallorca seis días antes de festejar los 30, tras haber superado tres rondas en Roland Garros.

 

Tampoco tuvo cuerpo de fiesta en 2015, aunque entonces sí estaba en París. Ese año, el día de su 28 cumpleaños sumaba la segunda derrota de toda su carrera en este Grand Slam, a manos del serbio Novak Djokovic.

 

DAMG