La reunión en Palenque sobre migración abrió la puerta al verdadero debate sobre las motivaciones de millones de latinoamericanos que quieren incorporarse de manera directa al “sueño americano” del bienestar que sus países les niegan.

Mientras el Gobierno de Estados Unidos no sale del asombro y sólo reacciona con el pánico de la invasión humana, las naciones que están empujando a sus ciudadanos a huir de su realidad local tienen la idea general de que está fallando el modelo económico capacidad de bienestar, pero no existe ninguna iniciativa real para reconfigurar el sistema productivo y las relaciones comerciales internacionales.

La migración ilegal es la expresión de un problema muy profundo que se puede resumir en una sola idea: el fracaso del modelo productivo capitalista subdesarrollado. México, por ejemplo, tiene un tratado comercial con EU que le ha permitido multiplicar por diez el comercio exterior, pero sin ningún efecto en el bienestar social: 60 por ciento de los trabajadores sigue siendo de informales y 80 por ciento de la población vive en condiciones de restricciones, marginación y pobreza. En cambio, 15 ricos mexicanos tienen 12 por ciento del PIB.

Y a la situación de sistemas productivos insuficientes se suma el fracaso en la gestión política de los estados por la consolidación de bandas del crimen organizado que han tomado controles territoriales de las soberanías de los estados y están imponiendo su régimen de violencia, entonces los ciudadanos de países al sur del río Bravo lidian con la pobreza y con la violencia.

La reunión de Palenque tuvo la decisión de excluir a Estados Unidos, sin entender que el problema radica justamente en EU: el sistema productivo capitalista ya no alcanza para generar bienestar y los adictos estadounidenses están determinando el volumen de producción y tráfico de drogas.

Es decir: no habrá solución al problema de migración y narcotráfico sin un compromiso real de Washington.

Zona Zero

  • Una semana con el cierre del Poder Judicial ha causado un daño profundo en la impartición de justicia, porque ministros, jueces y trabajadores judiciales le dieron prioridad a la defensa de sus privilegios salariales por encima del compromiso de atender el de por sí muy deteriorado e ineficiente régimen de impartición de justicia. La puesta al corriente de expedientes por el paro ilegal de labores tardará meses en corregirse.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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