Foto: Especial / “Esta pieza muestra uno de los mayores vestigios de color, entre las localizadas hasta la fecha, con policromía en aproximadamente 80 por ciento de su superficie”, declaró el INAH  

A un año del hallazgo de una colosal cabeza de serpiente labrada en piedra dentro de la Ciudad de México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) da continuidad a las labores de conservación de la pieza de más de 500 años de antigüedad.

“Esta pieza muestra uno de los mayores vestigios de color, entre las localizadas hasta la fecha, con policromía en aproximadamente 80 por ciento de su superficie”, declaró el INAH en un comunicado de prensa.

“A 4.50 metros de profundidad, arqueólogos de la DSA identificaron la escultura –de 1.80 metros de largo, 1 metro alto, 85 centímetros de ancho y un peso estimado de 1.2 toneladas–, la cual, aunque estaba fuera de su contexto original, se halló asociada a una serie de elementos arquitectónicos. No obstante, su peculiaridad radica en que las mismas mezclas de lodo y agua que la cubrieron por más de medio milenio, también permitieron que su estuco se preservara junto con rastros de colores ocre, rojo, azul, negro y blanco”, detalla el documento.

Debido a lo anterior, se busca que la escultura pueda conservar la mayo cantidad de pigmento original y por eso, con apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de México, se habilitó una cámara que ayudará a lograr el cometido, y se asume que el trabajo se extenderá hasta principios del 2024, pues según si el proceso se intentara adelantar, es posible que la pieza pierda color.

“Mientras tanto, personal del Laboratorio Nacional de Ciencias para la investigación y Conservación del Patrimonio Cultural de la UNAM realiza análisis de los materiales constitutivos de la talla, al tiempo que la arqueóloga Moramay Estrada Vázquez, continúa con los estudios sobre la temporalidad, la iconografía y el simbolismo del objeto escultórico”, finaliza el comunicado.

LEG