Foto: AFP / Desde la llegada de Matthew Williams en 2020, Givenchy abandonó la línea de alta costura y se concentró en el "prêt-à-porter", con un estilo callejero  

Entre trajes sastre con amplias hombreras y vestidos de noche refinados, Givenchy volvió ayer en la Semana de la Moda de París a los orígenes de la casa que visitó en su época a la actriz Audrey Hepburn.

Desde la llegada de Matthew Williams en 2020, Givenchy abandonó la línea de alta costura y se concentró en el “prêt-à-porter”, con un estilo callejero que es la especialidad del diseñador estadounidense.

Pero para este desfile celebrado en la Escuela Militar de París, Williams reanudó con esa tradición de artesanía, bordados, gasas y tules.

El traje chaqueta ha vuelto en esta cita parisina para presentar la moda primavera/verano del año que viene.
La colección se abrió con un ejemplar en tono gris oscuro, con falda semilarga, seguido de vestidos vaporosos y transparentes.

Los colores, entre amarillo pálido, lila, verde. Tonalidades primaverales sin grandes estridencias, como otras firmas esta temporada.

Los vestidos de gala, con la espalda desnuda, hacen recordar las películas de Audrey Hepburn.

Algunas faldas son asimétricas, largas por delante, cortas en la parte posterior, lo que le da un toque funky al vestuario.

Y si la cliente quiere romper aún más con el espíritu burgués asociado a la marca, un truco: poner la media encima del zapato, lo que da un aspecto desenfadado al estilo.

La casa Gauchère por su parte presentó un desfile sobrio, unisex, con una paleta casi reducida a lo mínimo: negro, marrón, y algún toque más alegre, como un mono de blanco resplandeciente.

Sus trajes de chaqueta son de corte clásico. Las blusas aparecen anudadas. Los chicos combinan los pantalones amplios con camisetas de cuero.

Su diseñadora, Marie-Christine Statz, explicó a la prensa tras el show su preocupación ante un mundo cada vez más digital.

“Cuando pienso en la mujer actual, cómo vestimos y cómo vivimos, mirando constantemente el teléfono, creo que este es realmente el espíritu de nuestra época”, indicó.

Un día antes a estas presentaciones, la marca francesa Balmain dio una lección de recursos al presentar su nueva colección femenina en París, apenas diez días después de perder 50 piezas de vestuario en un robo.

Lo destacado de su presentación fue un modelo que desfiló portando un armazón como los que utilizan para trabajar los modistos, decorado de nuevo con flores pintadas. Toda una declaración de fidelidad a un oficio.

Su equipo había trabajado “día y noche” para que esta presentación se llevara a cabo, según explicó Rousteing vía Instagram.

El estilista salió luego a la plaza del Trocadero para saludar en vivo a sus fans, que habían seguido el desfile mediante pantallas gigantes. Detrás, la Torre Eiffel centelleaba.

A mediados de septiembre, la furgoneta que transportaba piezas de su colección quedó desvalijada mientras circulaba entre el aeropuerto y la sede parisina de Balmain. Los ladrones, que estaban armados, consiguieron huir.

La policía abrió una investigación pero hasta ahora no se sabe nada del destino de los vestidos.

Un robo de estas características es muy inusual en el mundo de la moda.

En 2011, el creador estadounidense Marc Jacobs perdió toda su colección, desvalijada cuando viajaba en un tren entre París y Londres, después de un desfile.

Los modelos de Balmain eran prototipos y existían patrones para volver a confeccionar las prendas.

LEG