Foto: AFP / "Biden y el senador Schumer están atascados en el No, no tienen un plan, propuestas de ahorros, ni pistas", dijo McCarthy a la prensa poco después de que la Casa Blanca  

Las conversaciones entre el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y los líderes republicanos fueron pospuestas hasta inicios de la próxima semana para que los asesores sigan trabajando, dijo la Casa Blanca en un comunicado ayer jueves.

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Una fuente cercana a las reuniones entre los líderes demócratas y republicanos dijo que esto es positivo y que los diálogos están progresando, pero una reunión el viernes no era el momento para un encuentro.

Sin embargo, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Kevin McCarthy, no estuvo de acuerdo al acusar a los demócratas, incluyendo al líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, de retrasar un acuerdo.

“Biden y el senador Schumer están atascados en el No, no tienen un plan, propuestas de ahorros, ni pistas”, dijo McCarthy a la prensa poco después de que la Casa Blanca anunciara que los diálogos habían sido pospuestos.

Biden “aparentemente no quiere un trato, él quiere el default de la deuda”, añadió.

Ambos partidos siguen fuertemente divididos sobre el tope de deuda, con los republicanos  insistiendo en que Biden acceda a recortar presupuesto a cambio de apoyar el incremento de la deuda antes de que el país se quede sin dinero para pagar sus cuentas.

En medio de la crisis por la deuda de su país, por primera vez desde su anuncio para aspirar a reelegirse en las presidenciales de 2024, Joe Biden inició el miércoles un viaje para recolectar fondos en una carrera que puede volver a superar todos los récords de gastos de campaña.

Tras reprender a los republicanos por el estancamiento sobre el techo de deuda del país en un discurso que dio en los suburbios del norte de la ciudad de Nueva York, el mandatario tenía agendados dos eventos potencialmente lucrativos con poderosos donantes.

En uno de ellos, organizado por un poderoso financista, el valor de la entrada era de 25.000 dólares por persona, según la cadena CNBC.

En Estados Unidos el dinero mueve las campañas electorales y un candidato incluso puede ser medido por su habilidad de atraer donaciones políticas. La teoría es que si suficientes personas influyentes están dispuestas a donar, ese candidato es un ganador.

Los consejeros de campaña de Biden dijeron al diario “The Washington Post” que esperan recolectar más de 2 mil  millones de dólares para ayudar a que el candidato octogenario tenga un segundo periodo en la Casa Blanca.

En el campo del expresidente Donald Trump, visto como el más serio adversario republicano, sus colaboradores insisten en que con los 34 cargos criminales en su contra por pagos clandestinos a la estrella porno Stormy Daniels, las donaciones de campaña no han hecho más que aumentar.

Open Secrets, una organización sin ánimo de lucro que hace seguimiento de los datos de financiación de campañas, estima que el ciclo de elecciones presidenciales de 2024 puede ser el más costoso de la historia.

En 2020, cuando Biden finalmente derrotó a Trump, la elección presidencial costó la suma de 5 mil 700 millones de dólares, más del doble de la cifra gastada en 2016, dijo el grupo.

Por supuesto, las contribuciones de campaña no solo vienen de los multimillonarios y las grandes empresas. En 2020, de acuerdo con Open Secrets, Biden recibió más de 400 millones de dólares de pequeños donantes que dieron cada uno menos de 200 dólares.

 

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