Después del trágico fin de semana pasado, donde se desató una ola de violencia terrible, intenta uno comprender qué pasa en México, cuando irrumpe Montserrat Caballero Ramírez, alcaldesa de Tijuana, con el siguiente mensaje a los criminales (cita textual): “Cobren las facturas a quienes no les pagaron y no a las familias”, ¿se puede declarar algo más infame, ofensivo y absurdo?

En cualquier país con certeza jurídica por una declaración similar, no solo se exigiría un cese inmediato, sino se fincarían responsabilidades penales por apología a la violencia. Pero la alcaldesa es el reflejo perfecto de cómo estamos enfocando este problema en México.

El tema de fondo es que hay muchos más responsables en este desastre en el que está sumido México, que deben responder y reparar en lo posible, el daño y dolor causado. Son culpables por acción o por omisión y tienen que pagar sus facturas a las víctimas de la violencia y a sus familias, que son ya millones de personas.

Tienen que pagar sus facturas los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, por su incapacidad de frenar el crecimiento de la violencia y creer que la solución estaba en enfocarse en “arreglar” las consecuencias y jamás entender ni atender las causas.

Tiene que pagar su factura Calderón por su insensibilidad y falta de sentido común, al declarar una guerra sin contar con los elementos de inteligencia necesarios y, sobre todo, por no haber creado los mecanismos jurídicos que impidieran la proliferación de los grupos criminales.

Tiene que pagar su factura Peña por su indiferencia y no haber mejorado las condiciones de los Ministerios Públicos, de los jueces, de nuestras fuerzas armadas e impedir que muchos de ellos cayeran ante la seducción del dinero o ceder a las amenazas de los grupos criminales.

Tienen que pagar sus facturas los partidos políticos nacionales de oposición, por su cobardía ante sus pecados pasados y doblar la rodilla ante el nuevo régimen y no saber representar con dignidad a aquellos que dicen representar.

Tienen que pagar sus facturas los actuales dirigentes de los partidos políticos nacionales: Mario Delgado por impulsar desde su partido, Morena, el odio y la división entre los mexicanos, por justificar todos los errores del Gobierno de AMLO y querer convertir éstos en virtudes.

Marko Cortés es culpable por destruir al PAN que representaba muchos de los ideales de las clases medias urbanas, y tiene que pagar su factura por elegir luchar antes con Felipe Calderón, que a favor de México.

Tiene que pagar su factura Alejandro Moreno, por terminar de hundir lo poco que quedaba del PRI y usarlo para su propia defensa, que es, además, indefendible.

Tiene que pagar su factura Dante Delgado por destruir el capital político de Movimiento Ciudadano y en su batalla de egos, optar por la división de la oposición y debilitar la voz de millones de mexicanos que creyeron en su partido.

Tienen que pagar su factura los partidos bisagra o satélites como el PRD, PV y PT, que al amparo de sus únicos objetivos -el dinero y su mínima cuota de poder- se han convertido en una vergüenza nacional.

Tiene que pagar su factura Epigmenio Ibarra, nuestro Goebbels tropical, por idear e implementar la propaganda del odio y autodestrucción en la que está hundido México.

Finalmente tiene que pagar la factura más importante, AMLO, por su irresponsabilidad como Presidente ante todos los mexicanos, por faltar a sus promesas de pacificación, por hacer de este Gobierno, ya en los hechos, un Gobierno cuasi militar. Por minimizar esta tragedia, alentando su crecimiento. Por su soberbia.

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