Al canciller Marcelo Ebrard no le ha ido bien en las últimas semanas. Primero fue el Covid, luego el desastre de la gira del presidente López Obrador a Washington y ahora el coscorrón que le puso el líder real de Morena por exigir piso parejo en la elección de la “corcholata” presidencial.

Es evidente que Ebrard no está en las preferencias del tabasqueño y ahora se forma junto al malquerido de Palacio, el senador Ricardo Monreal. Ambos han alineado sus mensajes para exigir piso parejo. Los dos han sido bateados.

La realidad es que el destapador de Palacio (ya no hay dedazo) solo tiene en mente a dos suspirantes: Claudia Sheinbaum (plan A) y Adán Augusto López (plan B). Los demás son relleno.

Ambos –Ebrard y Monreal—son mencionados como potenciales candidatos, pero fuera de Morena, partido al que podrían erosionar si vislumbran una competencia resuelta de antemano desde Palacio Nacional.

Monreal ya pintó su raya al negar que haya firmado el desplegado morenista contra el INE. También comenzó a delinear lo que sería su Gobierno. Dice que será el “Presidente de la reconciliación”. ¿Más claro?

Ebrard poco a poco ha sido marginado por López Obrador. Pasó de “bombero” y “todólogo” del Gobierno a una «corcholata» casi desechada.

En los próximos meses tendrán que echar mano de toda su habilidad política para no ahogarse en aguas turbias, porque desde Palacio Nacional en lugar de un salvavidas, les echarán piedras.

 

Sospechan de autoridades de la CDMX

Socios de la Cooperativa La Cruz Azul nos hacen saber su extrañeza por la actuación de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México. La madrugada del martes, un grupo de aproximadamente 500 personas, incluidos niños, salió de la capital con rumbo a Tula, Hidalgo, sin ser detenidos por la policía capitalina.

La Ciudad de México cuenta con alrededor de 15 mil cámaras de vigilancia operadas desde el C5. A pesar de contar con esa infraestructura, no detectaron a ese grupo que, según los cooperativistas, tenía como objetivo tomar con violencia la planta cementera de Tula.

Dicen que esa permisividad podría ser por la cercanía del titular de la SSC capitalina con el exconsejero Jurídico de la Presidencia, Julio Scherer, y de este con el grupo de José Antonio Marín y Víctor Velázquez.

En abril, ya intentaron tomar violentamente la planta de Tula con resultados de ocho muertos. ¿Qué esperan las autoridades para tomar cartas en el asunto?

 

Directo. El Gobierno de Enrique Alfaro y la Fiscalía de Jalisco actúan con sospechosa ineptitud. Decir que Luz Raquel Padilla pudo haberse prendido fuego es, por decir lo menos, una barbaridad. Parece que esa es su única línea de investigación, pues no han hablado de ninguna otra. Las amenazas existían y están documentadas, ¿qué esconden?

Indirecto. El Parlamento Abierto para discutir la iniciativa de reforma electoral, será, como en todos los casos, un diálogo de sordos. La Cámara de Diputados gastará 20 millones de pesos. La pobreza franciscana no pasa por San Lázaro.

 

    @maurijua