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Foto: Cuartoscuro / archivo / La Conferencia del Episcopado Mexicano calificó como fracaso la estrategia de seguridad, tras el asesinato de dos sacerdotes jesuitas  

El presidente Andrés Manuel López Obrador calificó como “antirreligioso” y “anticristiano” a los líderes religiosos que piden un cambio en su estrategia de seguridad de “abrazos, no balazos”. Desde Palacio Nacional, señaló que su gobierno atiende las causas de la violencia.

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“No puede, con todo respeto lo digo, un sacerdote, un obispo, un pastor, decir que se debe responder la violencia con la violencia, es la ley del talión, es el ojo por ojo, el diente por diente” expresó.

La semana pasada, tras el asesinato de dos sacerdotes jesuitas en Chihuahua, la Conferencia del Episcopado Mexicano instó el jueves al gobierno a “revisar las estrategias de seguridad que están fracasando”. También rectores de universidades jesuitas criticaron la incapacidad del gobierno para arrebatar el control a los delincuentes y uno de ellos calificó a México de “un estado fallido” en el que prevalece “la ley de la selva”.

Ante estas críticas, el titular del Ejecutivo cuestionó la hipocresía que existe en la Iglesia Católica y cuestionó “¿qué quieren entonces los sacerdotes, qué resolvamos los problemas con violencia? ¿Vamos a desaparecer a todos? ¿Vamos a apostar a la guerra?”.

López Obrador señaló que tras el asesinato de los dos sacerdotes jesuitas se suscitó una campaña en contra de su gobierno y cuestionó que los religiosos se quedaron callados en sexenios pasados, cuando se puso en marcha la práctica de ‘mátalos en caliente’ y preguntó “¿por qué esa hipocresía?”

Ayer desde el Salón Tesorería afirmó que Jesucristo es uno de los líderes sociales a quien más admira. “De acuerdo a mi interpretación teológica, encabezó un movimiento en contra de los poderosos y en favor de los pobres”.

Según una encuesta de la agencia Gabinete de Comunicación Estratégica, 65% considera que la estrategia de seguridad “abrazos, no balazos” del Presidente no es la correcta, esto tras el asesinato de los dos sacerdotes jesuitas en Chihuahua. En el mismo ejercicio, 66% de los encuestados creyeron que la violencia en el país está afectando a las organizaciones religiosas y a sus integrantes.

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