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Foto: Cuartoscuro / Raramuris se sumaron a los homenajes en honor a los padres Gallo y Morita  

El asesinato de los sacerdotes jesuitas en la sierra Tarahumara mostró que la violencia en el país empeora: “Pareciera que toda la dinámica de violencia se está reconfigurando y que está teniendo formas que son todavía peores, que son más letales”, afirmó a 24 HORAS el sacerdote José Marroquín, integrante del Centro Universitario por la Dignidad y la Justicia Francisco Suárez del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

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Señaló que el problema ha crecido al punto de permear espacios religiosos: “Antes podía tener la ciudad ciertos espacios de resguardo” -templos y ¡albergues de refugiados- ahora parece que ya no.

Explicó Marroquín que no es la primera vez que agreden a la Compañía de Jesús,pues recientemente se registraron amenazas al padre Javier Ávila, también en la sierra Tarahumara, quien ha tenido que recurrir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para garantizar su seguridad.

Marisol López, doctora en sociología por la New School for Social Research, explicó en entrevista con este diario, que las figuras clericales suelen tomar el papel de mediadores “con el aparato estatal y con los distintos niveles de Gobierno”.

En el caso de los padres Campos y Mora, “lo que vemos es(…) literalmente cómo ponen su cuerpo para intentar disolver una situación de violencia, lo que podemos entender como una mediación, que en este caso resultó desafortunadísima”, dijo.

“El propio hecho de asesinar en el templo es visto como algo sumamente grave(…) desacralizas un territorio que es considerado sagrado(…) Lo que vimos ahora, que es quizá una de las causas de tanto horror, es que esto se desmoronó”, dijo.

CITA

Pareciera que toda la dinámica de violencia se está reconfigurando y que está teniendo formas que son todavía peores, que son más letales”

Padre Francisco Suárez
ITESO

 

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