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Foto: Cuartoscuro / En abril de 2018, el sacerdote Rubén Díaz Alcántara fue privado de la vida por un hombre, en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en Cuautitlán Izcalli  

Entre el sexenio de Felipe Calderón y lo que va del de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) han sido asesinados casi 50 sacerdotes en el país; el 80 por ciento de los casos están impunes.

Destacó el padre Omar Sotelo Aguilar director del Centro Católico Multimedial (CCM), un observatorio que elabora informes de ataques a clérigos.

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Este lunes fueron ejecutados en la sierra Tarahumara en Chihuahua, los padres jesuitas
Javier Campos y Joaquín Mora dentro de la iglesia de Cerocahui, cuando intentaban detener a un grupo delictivo que perseguía un guía turístico para matarlo.

Con su deceso, suman siete párrocos ultimados en lo que va del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, según reporta el CCM.

El Centro registra que en el sexenio de Felipe Calderón (2006 a 2012) y su «guerra contra el narcotráfico», el número de curas muertos se disparó -en la administración de su antecesor Vicente Fox sólo hubo cuatro párrocos ejecutados- pues al final de su gestión hubo 17 asesinatos.

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Mientras que en el mandato de Enrique Peña Nieto (2012 a 2018) mataron a 25 eclesiásticos de manera violenta, es hasta el momento el sexenio más peligroso para los sacerdotes.

Sotelo Aguilar asegura que las autoridades le han dado carpetazo a las investigaciones de los ataques en contra de los clérigos en el país.

«Más del 80% de los casos que nosotros hemos reportado de sacerdotes asesinados, también son casos que han quedado ya en el olvido, que se han dado carpetazo y que ahí están», denuncia.

El caso más emblemático de agresiones a padres, es el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, el 24 de mayo de 1993 en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara.

«Al que hace 29 años asesinaron ahí en Guadalajara, hasta la fecha no hay ningún detenido, ningún responsable de los hechos, y la situación ha quedado prácticamente ahí traspapelada en los archivos de la justicia».

La orfandad de la comunidad

Omar Sotelo habló de lo que significa la sustracción de los cuerpos religiosos -que este miércoles fueron localizados- y destaca que fue un mensaje al Gobierno.

«Es una señal brutal de poder, de imponerse, de manifestar a las autoridades ‘yo aquí vengo a hacer y hago lo que yo quiera, y si soy capaz de matar a un sacerdote, puedo matar a quién sea”.

El director del CCM destaca que los asesinatos representan un hostigamiento muy fuerte en contra del ministerio pues al hacerlo se «asesina» a una institución.

«Ofrece una estabilización social en la comunidad, que ofrece auxilio a hombres y mujeres, respeto y lucha por sus derechos humanos. Porque la Iglesia ofrece ayuda y auxilio a migrantes, a indígenas, a mujeres, se deja en la orfandad».

Los ausentes

Además de los 49 párrocos asesinados en los últimos 16 años, el CCM registra la desaparición de dos religiosos: Santiago Álvarez Figueroa y Carlos Ornelas Puga, desde 2012 y 2013, respectivamente.

El primero fue visto por última vez en la diócesis de Zamora, Michoacán el 29 de diciembre de 2012 mientras se iba a un servicio, y la desaparición de Ornelas Puga que ocurrió el 3 de noviembre de 2013, en la diócesis de Ciudad Juárez, Chihuahua.

«Es lamentable pero no se le ha dado ningún seguimiento de los casos (…) al menos la familia de Álvarez Figueroa nos lo dijo, que pues la autoridad ya le dio el carpetazo».

 

Lo registrado

El CCM indica que en los últimos 16 años han asesinado a 49 religiosos en México (sin contar a laicos); además de dos desaparecidos desde hace casi una década. Uno de ellos fue visto por última vez en Chihuahua.

En los últimos tres sexenios este es el registro:

  • Felipe Calderón Hinojosa: 17
  • Enrique Peña Nieto: 25
  • Andrés Manuel López Obrador: 7

LEG