Foto: Especial Duermo en tierra Huasteca y tengo sueños tan grandes que algunos escapan de mí, por eso pinto. Luis Rafael  

A simple vista, las obras de Luis C. Rafael, nos remite al surrealismo que Remedios Varo y Leonora Carrington plasmaron en sus piezas emblemáticas, esas que las posicionaron en el mundo de la plática como dos de las más grandes exponentes del surrealismo, en especial, en México.

“La gente cuando ve mis obras es lo primero que me comenta, sin embargo, fue en el momento en el que eso sucedió cuando decidí investigar sobre ellas porque en verdad, no sabía nada de la existencia de estas dos artistas, una española y la otra inglesa; incluso, nunca he tenido la posibilidad de observar sus creaciones de forma presencial”, dice el artista plástico Luis Rafael a 24 HORAS.

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Será gracias a su próxima exposición titulada Obras surrealistas de la Huasteca que se inaugura este sábado en el Museo de Arte Indígena Contemporáneo en Cuernavaca, Morelos, que se dé la oportunidad de visitar algunos de los museos de Ciudad de México donde se exhiben piezas de Varo y Carrington.

“Mi inicios estuvieron marcados por las figuras de ballet, continúe con bocetos de moda porque era lo que me llamaba la atención. Creé una pintura basada en uno de mis figurines y de ahí seguí con esa línea de figuras muy estilizadas.

“Ellas fueron influenciadas por la alquimia, las supersticiones y se impresionaron con el esoterismo. Yo nací y sigo viviendo con eso pues mi familia es gente que se dedica a curar, a la chamanería, todo eso está plasmado en mi pintura”, añade el artista nacido en Alamo, Veracruz.

RUIDOS CREATIVOS

Y en efecto, a través de ella integra los conceptos que explora, fusionando el cuerpo con las plantas y animales a través de la forma y el color. Asegura que su arte sigue una corriente figurativa con un enfoque surrealista; y para ello usa el óleo combinando técnicas como
las veladuras, el esfumado y el esgrafiado.

Ello lo relaciona con un aspecto mágico y religioso; mediante la recuperación de la memoria colectiva a través del diálogo, donde comparte y confronta los recuerdos personales como habitante de la Huasteca.

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Las fiestas, las tradiciones, los rituales de esta región veracruzana fueron las que de alguna manera impactan a este artista plástico, son parte de su imaginario, por lo que todo lo que vio o vivió desde niño está también en sus pinturas.

“Creo que mis creaciones son obras autobiográficas pues incluye mis vivencias y lo que pienso de mi mundo, de cómo veo la vida, la memoria, las despedidas, la magia y la relación que existe entre la gente de la Huasteca con las plantas y los animales, por eso es que hago también algunos híbridos que ellas también usaron, pero yo trabajo con las cosas que hay a mi alrededor, mis ruidos, los olores porque cuando estoy en otra parte que No es mi región, la obra cambia”, asegura.

Habrá quien se dedique al surrealismo, pero nadie de la forma en la que él lo hace, en especial con ese trasfondo de la cultura huasteca, “ahí es donde me sitúo, ahí es donde concibo mi obra”, finalizó Luis C. Rafael, quien además es poeta, y también plasmó a una de las piezas prehispánicas que tomó gran relevancia durante la pandemia, la Joven gobernante de Amajac; estuvo ahí durante su descubrimiento como en el momento mismo en que la pieza regresó a Alamo.

Y, mientras espera la inauguración de su exposición Obras surrealistas de la Huasteca en el Museo de Arte Indígena Contemporáneo en Cuernavaca, trabaja en una pieza para Always Leonora, muestra en homenaje a Carrington organizada por su hijo Pablo Weisz.

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Duermo en tierra Huasteca y tengo sueños tan grandes que algunos escapan de mí, por eso pinto. Luis Rafael

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