Sin haber terminado con la corrupción, es más, sin siquiera disminuirla, sin regresar a las Fuerzas Armadas a sus cuarteles, que ahora tienen más responsabilidades civiles, sin disminuir la violencia y la delincuencia, por cierto con niveles más altos que sus antecesores, y en medio de una férrea disputa entre morenistas, inicia el cuarto año del Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, lejos de que cumpla las promesas que hizo desde su campaña, el primer mandatario se centrará una vez más en mantener posicionada su imagen y con ello poder presumir que es el Presidente más popular, que no necesariamente es sinónimo de mejor.

Aunque sabe perfectamente que la consulta para revocar y no ratificar su mandato -como tramposamente la promueve Morena- no será vinculante toda vez que no va a alcanzar los votos requeridos, López Obrador va a usar cualquier pretexto para seguir promoviendo su imagen y la de su dividido partido.

Aunado claro, a que la oposición tiene una pobre oferta de candidatos que serán impuestos por sus dirigentes nacionales -igual que en Morena- aunque con la diferencia de que quien los impone no es su presidente de partido, sino el Presidente del país.

El problema de politizarlo todo es que habrá pobres resultados de Gobierno y ni qué decir en el Legislativo, donde la guerra interna arreció hacia final de año, con la detención “ilegal” de José Manuel del Río Virgen, secretario técnico de la Junta de Coordinación Política del Senado y brazo derecho del líder de la mayoría de Morena, Ricardo Monreal.

Resulta ingenuo pensar que la detención de Del Río Virgen se haya ordenado por el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, sin la anuencia o al menos el conocimiento de Palacio Nacional. ¡Vaya que se llevan pesado en Morena!

De la politización de este caso, se desprenden dos mensajes claros: Por un lado un estate quieto desde las más altas esferas de poder en el país, a las aspiraciones presidenciales de Monreal Ávila -lo que difícilmente sucederá- y por otro, se abre una puerta para que el ahora líder de la mayoría en el Senado esté en la boleta electoral de 2024, pero quizá con otro partido, pues no hay que pasar por alto, el gran apoyo y alianza formada con el máximo líder de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado.

Pero más preocupante aún, será que entre el ruido político, la desatención a los verdaderos problemas del país se seguirá ocultando. 

Una vez más la crisis económica, la violencia, la corrupción, la inseguridad, serán males ocasionados y promovidos por los adversarios de la denominada cuarta transformación y así se pasará el cuarto año de Gobierno, con mucho ruido pero pocas nueces.

Y en Pregunta Sin Ofensa:

¿Logrará México tener su propia vacuna contra Covid-19 este año, o será una más de las promesas sin cumplir?


@aguilarkarina