José Ureña

Carlos Salinas decía:

-A esos, ni los veo ni los oigo.

Se refería a los perredistas, donde militaba López Obrador, quienes en plaza pública y grito sonoro reclamaban diálogo con el Gobierno.

También lo hacían en el Palacio Legislativo con interrupciones en el informe presidencial o a gritos ante los secretarios de Estado cuando comparecían.

Acaso de aquella experiencia salinista, ver para recordar, surgió la decisión del Presidente de desestimar todas las protestas.

Así lo decidió en 2018, año de transición, cuando se discutía el presupuesto y, por decisión del nuevo Gobierno, se redujeron partidas para el campesinado.

Estos acudieron por miles y bloquearon la Cámara, pero vino la orden de Palacio de ignorarlos.

DE NOTIMEX AL CIDE

A partir de informes de funcionarios, el 26 de septiembre de 2019 difundimos la columna Manifestaciones: ni atención ni represión.

Fue la orden al gabinete de no proceder contra quienes rodearan algunas de sus oficinas y entorpecieran el acceso de los altos funcionarios a sus despachos.

Señalamos textualmente la instrucción a los miembros del gabinete presidencial:

-Déjenlos. Ya se irán.

Todo esto sigue vigente y hay muchísimas pruebas a lo largo del sexenio: campesinos, obreros, trabajadores de Notimex, la agencia virtualmente desaparecida por Sanjuana Martínez, o lo hecho por María Elena Álvarez-Buylla en su polémico paso por el Conacyt.

Lo remarcamos en septiembre, cuando decidió perseguir a científicos de ese centro de estudio e investigación por no ceñirse a los dictados del actual Gobierno y a las políticas de Morena.

Llevó la misma política al CIDE, cuyo destino puede ser el de Notimex si López Obrador mantiene el apoyo a quien no ha cumplido ni con los respiradores artificiales para el Covid ni la vacuna Patria ni nada.

Se juega cansar a todos, en este caso a científicos, maestros, alumnos e investigadores, para reducir ese espacio de inteligencia a militantes y aplaudidores del actual Gobierno.

LIMPIA EN MORENA

La instrucción presidencial impuso reglas rígidas a Morena y a Mario Delgado.

Tras la convocatoria se harían las primeras encuestas de aceptación y deberían seleccionarse a los cuatro más perfilados –dos hombres y dos mujeres- para las seis gubernaturas del 2022.

El proceso continuaría durante la primera mitad de diciembre con los primeros candidatos a fin de darles ventaja en el calendario frente a la oposición.

Pero todavía hay muchas indefiniciones.

En algunos lugares se han agregado varios nombres y hay muchos aspirantes para evitar divisiones internas y fugas, aunque la mayoría ni figure en el imaginario ciudadano.

Se les mantiene aunque ya haya definición presidencial desde antes de esta falsa democracia y las inexistentes encuestas.

Mayores inconformidades habrá si, como se afirma en Hidalgo, se elimina sin aviso previo al cantante Francisco Xavier Berganza ante la creciente presencia de Cuauhtémoc Ochoa y a quien se creía natural, Julio Menchaca.

LEG

José Ureña

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