Foto: Cuartoscuro / archivo / Este cártel único en su tipo -integrado por indígenas tsotsiles- comenzó como "tropa" de Los Zetas hace menos de 20 años

San Juan Chamula es un pueblo de vientos fríos y ambiente denso. Denso por la herencia de los usos y costumbres mayas aderezados de recelo y narcocorridos. Es la cuna y bastión del cártel que lleva su nombre.

El Cártel de San Juan Chamula o Cártel Chamula en pocos años logró el control del tráfico de drogas, armas y personas en los Altos de Chiapas, otrora territorio de Los Zetas, hoy codiciado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Este cártel único en su tipo -integrado por indígenas tsotsiles- comenzó como «tropa» de Los Zetas hace menos de 20 años. Ahora su «plaza» principal es San Cristóbal de las Casas -a menos de 10 kilómetros- donde controlan el narcomenudeo, el robo de autopartes y la «etno pornografía», entre otros delitos, de acuerdo con fuentes consultadas.

Infografía: Xavier Rodríguez

Y pese a operar desde hace al menos seis años de manera abierta en San Cristóbal, apenas este lunes el Gobierno federal reconoció públicamente su existencia, a la par de informar la detención de su presunto dirigente, Sebastián N o El Caracol.

Durante la presentación del reporte mensual de seguridad, Ricardo Mejía, subsecretario de Seguridad federal, refirió que la Fiscalía de Chiapas detuvo el 11 de octubre a El Caracol, de quien se informó: «Es el presunto líder del Cártel Chamula, quienes tienen su centro de operaciones en el municipio de San Juan Chamula, Chiapas y generador de violencia».

DE «TROPA» A DUEÑOS DE LOS ALTOS

En los 80, Chiapas se convirtió en una zona de paso de drogas: se volvió la «frontera con el sur del continente» de donde provenía la cocaína para EU.

Hasta la década de 2000, la entidad se caracterizó por la siembra de mariguana -en los Altos- y amapola, la cual conforme aumentó su producción atrajo la atención de grupos como el Cártel del Golfo, Del Pacífico y Los Zetas.

Pero en la década de 2010 los conflictos entre éstos llevaron a Los Zetas a reclutar hombres entre los tsotsiles de San Juan Chamula.

Los tsotsiles -mayoritarios en el municipio- desplazados en más de una ocasión por motivos religiosos o políticos se han dispersado por el estado y el país, lo que les ha permitido crear una extensa red de contactos.

Algunos se asentaron en San Cristóbal, donde conforme creció la ciudad se hicieron expertos en la venta y distribución de fayuca -incluida la pornografía- hasta aprender el tráfico de personas y luego sumarse a las filas de Los Zetas.

Fuentes consultadas que pidieron el anonimato indicaron que tras un tiempo como «tropa» los chamulas aprendieron el «oficio» y tomaron el poder.

EL DEBUT

Sobre su origen, el especialista en seguridad nacional, Francisco Javier Franco, refirió que no es casual en un estado en constante ebullición política, económica y social.

Su presencia en Chiapas reviste mayor peligrosidad, pues la entidad colinda con puntos como la casa del Presidente o instalaciones federales estratégicas.

Y es tal su peligrosidad que «desplazaron» a Los Zetas, «porque habrán dicho ‘¿si ya lo sabemos para qué queremos jefes?’. Este grupo se caracteriza por sus formas autónomas de proceder. Aprenden las cosas y ellos toman su propio camino. Encontraron los circuitos de armas, de drogas y de personas (…) en lugar de que entrarán los Del Golfo se asentaron los chamulas», señalan las fuentes anónimas.

Entre 2010 y 2015, el cártel mostró músculo pero su «debut» fue en 2016 con el asesinato de Domingo López, alcalde de San Juan Chamula.

Desde entonces se hicieron del trasiego de mariguana y cocaína, además de cometer secuestros. Ya no se les asociaba con Los Zetas, sino a su identidad tsotsil/chamula.

Hicieron de San Cristóbal de las Casas su principal plaza: cobran derecho de piso, manejan el narcomenudeo, y establecieron una red de prostitución indígena que deriva en «etno-pornografía o como se le conoce localmente «pornografía tsotsilera». Videos que se venden en la fayuca como «Porno chamulitas».

Su presencia en la ciudad turística -considerada la segunda a escala nacional en narcomenudeo, tras Cancún- se percibe por «Los Motonetos», hombres que cobran piso, ofrecen seguridad a taxistas, venden droga o ejercen de sicarios a lomos de una moto.

SU POSIBILIDAD DE EVOLUCIONAR

Javier Franco enfatiza que será complicado combatirlo debido a su cohesión basada en liderazgos comunitarios.

El especialista destaca la fortaleza de los liderazgos que sus integrantes conocieron desde pequeños. Al ser un pueblo relativamente chico todos se conocen y entienden por lo que, en caso de que el Gobierno busque informantes a su interior, difícilmente podrá conseguirlos.

Además considera que podría extenderse más allá de Chiapas, conforme escale su nivel de violencia y apoyo social, además de medios de financiamiento y delitos que llegue a controlar.

«Ellos ya se plantearon el reto de decir aquí estamos. Podemos crecer o no crecer pero yo le apuesto a que van a crecer. San Juan Chamula ha mostrado esos temas desde hace tiempo y el Estado no es ajeno hacía eso. No se van a detener ahí», enfatizó el académico.

LEG