Varo dejó de pintar cuadros propios para dedicarse de lleno a la pintura publicitaria Foto: MAM

¿Conoces Remedios Varo, la pintora española que fue íntima amiga de Leonora Carrington, que estuvo en la cárcel y que se mantuvo exiliada en nuestro país hasta su último suspiro?

Era un 8 de octubre del 63, el corazón de Varo dejó de latir a las 19:00 Hrs. A 58 años de su muerte, el mundo del arte la recuerda como una de las mejores artistas de la historia.

Frida Kahlo ha abarcado el mercado femenino del arte desde los 80’s, sin embargo, esta pintora española también te sorprenderá por su impecable mundo pictórico que está acompañado de arquitectura, alquimia y gatos.

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Fue 1908 cuando Varo nacía en España, era una época por demás desfavorable para las mujeres que querían dedicarse a algo más que al hogar, sin embargo, esta artista tuvo otra historia ya que su padre, lejos de reprenderle por su innegable talento, le dijo: «Pinta Remedios, pinta», ella era solo una niña, obedeció.

Remedios se mudó con su familia a otra ciudad para perfeccionar su talento, conoció al poeta Benjamin Péret que la llevó con André Breton, quien la integró al grupo surrealista hasta que la guerra civil española explotó en Europa, Varo fue detenida y estuvo en prisión.

México fue su salvación, logró ser exiliada y entre ratas, una casa vieja y hambre, Remedios Varo tenía algo muy claro; Necesitaba comer, sin embargo, el sentimiento de familiaridad que consiguió con la amistad de Leonora Carrington y Kati Horna -Fotógrafa Húngara-, hacía soportable la pobreza y el hambre.

Patricia Leduc Romero -Hija del poeta mexicano Renato Leduc-, declaró que Carrington pidió al también periodista un perro cuando recién llegó a México ya que si la mataban, «por lo menos hubiera un perro en la casa que ladrara», sin embargo, tuvo que dejar a «Pit» cuando se mudó con Varo puesto que esta última, tenía muchos gatos.   

La guerra había apagado la mente creativa de la española, dejó de pintar cuadros propios para dedicarse de lleno a la pintura publicitaria, Bayer fue la empresa que la contrató para recrear los síntomas de las enfermedades que la farmacéutica prometía curar.

Walter Gruen fue su salvación: «Tuve la suerte de que tan siquiera me mirara», declaró el hombre que se convirtió en su esposo y el financiador para que Varo -ya entrada en sus 40 años-, pudiera dedicarse de lleno a la pintura

Gatos, amantes huyendo, una mujer saliendo del psicoanálisis, ruedas, agua, vehículos en forma de huevo, mucha magia, alquimia y personajes fantásticos, fueron parte de las creación que la surrealista hizo en nuestro país. 

Lamentablemente lo bueno dura poco, la autollamada «hechicera», pintó muy poco tiempo, inesperadamente murió a los 63 años logrando exponer muy poco, «Aquí solamente hay una artista y se llama Remedios Varo», declaró Diego Rivera en una exposición colectiva en la que gracias al pintor, Varo por fin había logrado la fama. 

«No sé en cuanto vender mis cuadros, -vendelos carísimos- recomendó una amiga». Esperando el mínimo de los éxitos, Varo vendió todo,  y gracias a eso, su viudo buscaría comprar a precio actualizado las obras para donarlas al Museo de Arte Moderno, de no haber una colección, Remedios Varo hubiera sido olvidada.

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Fue así como Gruen-su eterno enamorado-, logró donar un legado pictórico de más de 30 piezas a un museo para que los mexicanos, sean dueños de la obra que la hechicera del pincel realizara en el país que amó por brindarle la paz que Europa le robó.

AC