La cabeza de la niña es visible cuando la marea baja
La cabeza de la niña es visible cuando la marea baja, dejándola al descubierto

Hoy, como de fantasía, el rostro de una niña gigante emergió de las aguas del río de Bilbao dejando sorprendido a más de uno por su realismo.

Sin embargo, esto no es más que artificio del artista mexicano Rubén Orozco en colaboración con la BBK Fundazioa, quién bautizó la escultura con el nombre de «Bihar», que significa «mañana» en lengua Esukera.

De grandes ojos claros e inertes, cabello castaño, húmedo por el agua fría de la ría y una tez blanca que parece palidecer, la obra emerge para remover a quien la mira.

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La escultura fue trasladada por la madrugada de hoy con un remolcador que la llevó desde el Puerto de Bilbao hasta el puente de Zubi Zuri, donde la sumergieron para que cuando la marea bajara, poco a poco se fuese descubriendo.

A través de la obra, el artista pretende hacer conciencia social sobre el futuro que estamos dejándole a las nuevas generaciones.

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Algunos espectadores han dado su impresiones sobre la pieza; han mencionado la posibilidad de que solo sea «una niña ahogándose» o que puede ser quizá es «una reconciliación a las ideas de los barcos que van al puerto».

Puede decirse que la obra está en el sentido de hacer reflexionar sobre las consecuencias de las decisiones que se toman en función del desarrollo.

Que la intención de quedar bajo el agua o no, es análoga a aquello que determinará si las nuevas generaciones podrán respirar o quedarán hundidos ante la realidad.

Sin embargo, la fundación aún no revela cuál es con certeza el significado de la obra, por lo que habrá que esperar a que den más detalles sobre ella.

DCN