Las manifestaciones en Francia por la oposición a la obligatoriedad de la vacunación y la implementación del pase de movilidad han tomado mayor fuerza, pues más de 200 mil protestantes portando como estandarte la libertad, la igualdad y la fraternidad, buscan hacer valer sus derechos frente a estas imposiciones.

“Hace dos fines de semana se llevaron a cabo las protestas más fuertes”, resaltó en entrevista con 24 HORAS la especialista en geopolítica, seguridad y territorio, Stephanie Henaro, agregando que si se suman las personas que se manifestaron aquellos días en otros países como Grecia, Italia y Australia, resulta una cifra de más de 160 mil.

Henaro comentó que para comprender este fenómeno social es importante abordar el contexto de Francia, pues sus ciudadanos, quienes se sometieron a restricciones bastante rigurosas a principios de pandemia como toques de queda o multas por violar las medidas, consideran la imposición de la vacunación y el pase de movilidad como un acto que termina de quebrantar la democracia, uno de los atributos que caracteriza el régimen de su país.

“La inmunización comienza a ser obligatoria para poder acceder a teatros, bares, centros comerciales e incluso para trenes de distancias largas y, a partir de mediados de septiembre, para trabajos relacionados con la seguridad, lo sanitario y el rescate”, comentó la especialista.

Asimismo, la experta en migración mencionó que este inquietante escenario es un reflejo de lo complicadas que son las relaciones sociales, pues cada ser humano es un universo de ideas distinto y nadie piensa exactamente igual. Mientras algunos ven las vacunas como su salvación, otros dudan de su eficacia por teorías conspiracionistas o su veloz fabricación.

“Algo que llama la atención es lo que ocurre con las protestas en Italia, la gente sale con estrellas amarillas a manifestarse y expresan que ‘las vacunas los harán libres’, así como se enunciaba en los portones de ingreso a los campos de concentración de Hitler que ‘el trabajo los hará libres'”, mencionó Henaro, explicando que la vacunación se está percibiendo como una especie de esclavitud que aísla y segrega.

Es así como por cuarta semana consecutiva continúan las manifestaciones en Francia, para las que se convocó a más de 150 ciudades del país justo cuando su población inmunizada al menos con una dosis alcanza el 60%.

 

PL