Un año después de su llegada a México, Emilio Lozoya Austin dejó de serle útil al Gobierno de la 4T.

Consentido por un pacto con la Fiscalía General de la República a través del “criterio de oportunidad’’, Lozoya llegó a un hospital privado -bien fifí-, no pisó el juzgado y mucho menos la cárcel.

Se suponía que a cambio de convertirse en testigo protegido, Lozoya aportaría información importante sobre el caso de los sobornos de Odebrecht para la campaña de Enrique Peña Nieto.

Un año pasó sin que la “bomba’’ que se supone traía Lozoya en las alforjas, estallara.

No se sabe si el silencio del exdirector de Pemex se deba a un pacto con el grupo del que formó parte, por miedo o porque no hay más que agregar a la investigación.

El caso es que el Gobierno le impuso ayer una medida de apremio a través de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda, a cargo de Santiago Nieto, presentó ante la Fiscalía Especializada en Materia de Combate a la Corrupción de FGR, una sexta denuncia en contra de Lozoya, 11 personas físicas más así como 33 personas morales.

La denuncia es por los probables delitos de corrupción política y desvío de recursos públicos mientras dirigió Pemex.
El boletín que da cuenta de la demanda precisa la mecánica que utilizó Lozoya y coacusados para desviar el dinero de los sobornos.

Lo importante es que parece que el Gobierno se cansó de esperar la información que prometió Lozoya y ahora pretenden presionarlo con esta nueva demanda.

¿Será una buena jugada? ¿No habría sido mejor cancelarle el “criterio de oportunidad”?

Se va a poner bueno.

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¿Alguno de los lectores, sus familiares, amigos, conocidos, vecinos o lo que fuera, tienen conocimiento de algún ciudadano mexicano enfermo de Covid atendido por un médico o enfermera cubanos?

¿No? ¿Seguro que no están mintiendo para socializar?

Porque el canciller Marcelo Ebrard dijo que el miércoles pasado un avión de la Fuerza Aérea regresó “como a 92’’ médicos cubanos desde Cozumel.

Y el fin de semana pasado voló un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea a Cuba pero no se supo qué llevaba.

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Atendiendo a su derecho de réplica, el señor Eduardo Santillán nos hizo llegar una carta en la que rechaza haber sido “señalado, ojo, señalado, de haber construido un esquema de corrupción’’ durante el tiempo en que fue delegado en Álvaro Obregón.

“¿A qué o por quién se supone he sido señalado? No existe ni ha existido jamás, ninguna imputación por autoridad alguna. Todo ha sido producto de la “Campaña Negra” de difamaciones y calumnias que caracterizó a la quien fuera candidata Lía Limón en los pasados comicios y por las que aún se encuentran pendientes de resolver diversas quejas y denuncias por estos actos señalados y otros’’, asegura.

En respuesta, fuimos particularmente cuidadosos en no imputarle ningún delito, por eso lo de señalado remarcado.

A su pregunta ¿a qué o por quién se supone que he sido señalado?, le pongo como ejemplo la denuncia que hizo el colectivo “Las Brujas del Mar’’, cuyo caso llegó a la conferencia matutina del presidente López Obrador el 25 de mayo pasado, quien instruyó a la secretaria de Seguridad Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, tomar el asunto en sus manos.

La nota fue ampliamente difundida por varios medios nacionales.

Un ejemplo: https://mvsnoticias.com/noticias/elecciones-2021-tu-decides/elecciones-2021-investigan-a-eduardo-santillan-por-supuesto-delito-de-trata-de-personas

Cualquiera puede ver en el historial de la conferencia presidencial matutina el video al que hace referencia la nota citada arriba.

No es labor periodística imputar acusaciones, solo referir los hechos, como se hizo en la publicación a la que el señor Santillán, en todo su derecho, hace referencia.

LEG