En una nueva fase de descomposición política y de seguridad, la crisis en Venezuela está escalando una ofensiva de bandas delictivas en barrios de la capital Caracas atacando a personas y hogares. La respuesta gubernamental fue la utilización de partidas militares para combatir a balazos a los delincuentes desbocados.

La falta de un proyecto de seguridad urbana atrapó al Gobierno de Nicolás Maduro sin mecanismos ni instrumentos de lucha contra la delincuencia organizada. Aunque se ha tratado de ataques en el rubro de la seguridad pública porque afectan el patrimonio de los ciudadanos, el asunto se colocó en un tema prioritario de seguridad interior porque ha implicado perdida de la capacidad de gestión de Gobierno y de autoridad por parte del Estado.

Aunque no se trata de cárteles del narcotráfico, las bandas delictivas venezolanas estarían combatiendo a balazos la conquista de territorios urbanos de niveles sociales medios y altos, ante la incapacidad de las fuerzas de seguridad para atender la delincuencia común en situación de delincuencia organizada en bandas que hoy asaltan a ciudadanos y que el siguiente paso sería asentarse como autoridades locales en esos mismos barrios.

Se trataría de una versión en la realidad de la película Nuevo Orden, de Michel Franco, 2020, en la que bandas delictivas de marginados atacan una mansión de ricos donde se celebraba una fiesta. Hasta ahora el crimen organizado mexicano está capturando estructuras del Estado y está construyendo una base social-popular a través de la oferta de empleos bien pagados. La crisis en Aguililla sería otra versión cercana a Nuevo Orden y con referentes a la invasión delictiva a barrios de Caracas.

 

Zona Zero

  • Algunos analistas están evaluando sí el aumento en la dinámica de la delincuencia en la disputa por zonas territoriales responde a una confrontación entre cárteles o al aprovechamiento de la estrategia de construcción de la paz que ha contenido la capacidad de acción operativa de las fuerzas gubernamentales de seguridad. Las tensiones por la guerra entre cárteles están motivando a grupos sociales a exigir la respuesta de fuerza del Estado, sin importar los costos sociales, políticos y humanos.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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