Misión cumplida: AMLO perdió poder

Alonso Tamez
Alonso Tamez

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Tras la elección del 6 de junio, López Obrador es un presidente considerablemente menos poderoso. Y cuatro razones sostienen esta afirmación.

1) MORENA, con sus 256 diputados, tenía por sí solo la mayoría simple del 50%+1 voto en San Lázaro. Sin embargo, ahora tendrá entre 190 y 203; es decir que perdió alrededor de 50 curules (https://cnn.it/3uYu5CI). Por lo mismo, tendrán que apoyarse en el Partido Verde para alcanzar dicho umbral.

Además, al bloque obradorista en su conjunto, MORENA-PT-Verde, se le alejó de la mayoría calificada de 66%+1 voto, por lo que es muy poco probable que López Obrador logre una reforma constitucional. Y, siendo realistas, sin poder modificar la Carta Magna, no habrá mucha más “transformación” obradorista. En resumen, la misión legislativa de “Va por México” esencialmente se cumplió.

2) El obradorismo perdió seis alcaldías en la Ciudad de México, el que era el bastión de MORENA por excelencia. Ahora, de las 16 alcaldías capitalinas, 9 serán gobernadas por la oposición y 8 por MORENA y sus aliados.

3) Por esta debacle electoral en la Ciudad, Claudia Sheinbaum queda debilitada. Esto significa que los dos principales “gallos” de López Obrador para sucederlo en la presidencia están decaídos. En el caso de Ebrard, recordemos que tras la tragedia de la Línea 12 su aprobación cayó 12 puntos, de 35% a 23%. Por su parte, la Jefa de Gobierno cayó de 45% a 35% (https://bit.ly/3pGxDIR). Si bien no los podemos descartar, ambos se están convirtiendo en una carga.

4) Los partidos satélites de MORENA no lograron el registro. Redes Sociales Progresistas, del yerno de Elba Esther; Fuerza por México, del morenista Pedro Haces Barba; y el Partido Encuentro Solidario, de los líderes evangélicos aliados de López Obrador, no alcanzaron el 3% de la votación federal que por ley requieren para existir como partidos nacionales.

Esto debilita al presidente, ya que estos aliados no tendrán recursos públicos propios para hacer política en favor de la 4T (https://bit.ly/34XOWvm), ni podrán usarse como refugios políticos para esos perfiles que, por diversas razones, no alcancen espacios en MORENA.

Ahora bien, ¿y las gubernaturas? De 15, MORENA y aliados se llevarán entre 10 y 12; una gran victoria en ese aspecto. Pero los gobernadores, sobre todo los que gobiernan entre dos administraciones federales, tienen lealtades frágiles. Por ejemplo, de los gobernadores peñistas que ganaron en 2015, varios ya están alineados con López Obrador y entregaron sus estados sin mayor problema.

Y lo mismo le pasará al tabasqueño en cierta medida: hacia 2024, no pocos gobernadores se van a alinear con quien crean que le sucederá en la presidencia. De hecho, así ha sido desde la democratización de nuestro país a finales de los 90.

En conclusión, no podemos ni debemos subestimar al tabasqueño. Además, partidos como Movimiento Ciudadano, hambrientos de recursos para crecer, podrían verse tentados para venderse al gobierno en ciertos contextos. Pero algo podemos sostener: hoy, López Obrador es un presidente menos poderoso.

@AlonsoTamez

LEG