Desde tierra y aire, con armas y fuego, así fue el sanguinario ataque de una multitud de blancos en contra de la llamada Black Wall Street, la comunidad afroamericana más rica de Estados Unidos en 1921.

Entre este lunes 31 de mayo y martes 1 de junio se conmemora un siglo de los violentos sucesos ocurridos en Tulsa, Oklahoma, donde una multitud enardecida de blancos atacó el distrito de Greenwood, comunidad residencial y empresarial afroamericana, la más rica de EU en 1921. Al hecho se le conoce como la masacre de Tulsa, peor episodio de violencia racial en el país.

El 30 de mayo de 1921 Dick Rowland, un lustrabotas afroamericano de 19 años, fue denunciado ante la Policía por haber agredido a una mujer blanca. Sarah Page, operadora de ascensor de 17 años de edad que se encontraba trabajando en el Edificio Drexel.

Cuando supuestamente Rowland arremetió contra ella, Page soltó un fuerte grito que alertó al empleado de la tienda más cercana, quien llamó a las autoridades. Lo que sucedió en aquel elevador es inexacto, aún cien años después.

Sin embargo, al día siguiente del incidente, el joven fue detenido y recluido en el juzgado del condado de Tulsa. Tras un incendiario reportaje del Tulsa Tribune donde informaban lo acontecido, una multitud de hombres blancos se aglomeró alrededor del lugar. De igual forma, población negra local acudió al juzgado después de haberse propagado el rumor sobre el linchamiento del joven Rowland. El enfrentamiento fue inevitable.

Algunos miembros de ambos bandos estaban armados. Convirtieron los alrededores del juzgado de Tulsa en un campo de guerra: 12 personas murieron: 10 blancas y 2 negras. Al correr la noticia por toda la ciudad, una turba de blancos se dirigió hacia la Black Wall Street, armados y furiosos.

Entre la noche del 31 de mayo y la madrugada del 1 de junio comenzó el tiroteo en contra de los residentes y negocios afroamericanos de Greenwood. Algunos respondieron al ataque, sin embargo, fueron superados en número por cientos de hombres blancos que se abrieron paso mientras dejaban una estela de sangre, depredación y fuego.

Durante 16 horas, el distrito de Greenwood fue saqueado y consumido por las llamas. Al mediodía del 1 de junio el gobierno de Oklahoma declaró ley marcial y desplegó a la Guardia Nacional, que consiguió suprimir la violencia que restaba. Pero era muy tarde. Según cifras oficiales, 35 manzanas compuestas de mil 256 residencias fueron completamente destruidas, dejando sin hogar a alrededor de 10 mil personas negras, aún sin justicia.

FRASES

“Estamos comprometidos a admitir el papel que tuvo la política federal en Greenwood y otras comunidades negras y atender las viejas desigualdades con históricas inversiones”
Joe Biden
Presidente de Estados Unidos

“Aprendí mucho sobre los disturbios de joven, eso nunca ha abandonado mi memoria. La prosperidad de los afroamericanos provocó una gran cantidad de celos. Todavía lo hace”
Bobby Eaton
Residente de 86 años, antiguo activista

“Nadie se preocupó por nosotros durante casi 100 años. Nosotros y nuestra historia hemos sido olvidados, borrados. Este Congreso debe reconocernos y a nuestra historia”
Viola Fletcher
Sobreviviente de la masacre, 107 años

Algunos avances en la equidad racial

Residentes blancos y gobiernos callaron durante décadas sobre los hechos. Sobrevivientes negros que optaron por quedarse en la ciudad hicieron lo mismo. No fue hasta 1997 cuando la ciudad finalmente organizó una comisión con el objetivo de investigar y esclarecer los hechos.

Los resultados de la investigación señalaron complicidad por parte de las autoridades. Por ejemplo, el arsenal de los alborotadores fue suministrado por la policía de Tulsa.

Cien años después, las agresiones raciales prevalecen. Tras el asesinato de George Floyd a manos de un policía blanco en mayo de 2020 se desencadenó una ola de protestas en el mundo. La historía volvía a comenzar.
LEG