Por más que recule o modifique el tono de su discurso, para el presidente López Obrador, el Instituto Nacional Electoral (INE) es un órgano antidemocrático, elitista, oneroso y contrario a los postulados del régimen que encabeza, por lo que su desaparición debe ser planteada de forma inmediata.

 

Poco importa que esa institución haya sido la que organizó de forma exitosa los comicios que lo llevaron a la presidencia en julio de 2018. Menos importa que se trate de un órgano con una amplia reputación internacional, reconocido por la pulcritud en la ejecución de los procesos electorales, alejado de todo cuestionamiento que pudo haber surgido en un pasado reciente.

 

Para el Presidente y sus seguidores, el INE es una institución a la que, por su diseño y equilibrios internos, no puede controlar. Su autonomía se expresa no solo en el papel sino en cada una de las decisiones que adopta en el seno de su máxima instancia, que es el Consejo General.

 

De manera errónea, el hasta hoy súper poderoso presidente López Obrador ve en el INE y sus consejeros, en particular Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, a un grupo de actores más en el escenario político del país. El instituto, en la lógica cuatroteísta, es un enemigo de la democracia, no un árbitro que vela por el buen desarrollo de ésta.

 

El huésped de Palacio Nacional no ha comprendido, al menos así lo da a entender, que los fallos de esta institución resultan no de la voluntad de un grupo de personas sino de un sistema electoral cada día más complejo, estricto y, en muchas ocasiones, absurdo. Si algo debiera ser discutido, una vez culminado el proceso en el que estamos inmersos, no es la desaparición del INE sino el carácter ridículamente inflexible de las leyes en la materia.

 

Nuestros principales socios a nivel global, así como los medios internacionales de mayor penetración en los mercados, penan para comprender lo que ocurre en México. La andanada del bravucón Félix Salgado en contra del INE es un episodio más de los inexplicables capítulos de esta incongruente historia que se está escribiendo en nuestro país, que refleja el ánimo radical del movimiento supuestamente transformador que nos gobierna.

 

¿Cómo explicar más allá de nuestras fronteras que un candidato que ha sido señalado por actos de abuso contra las mujeres y al que la autoridad pretende aplicar la ley tras las evidentes violaciones al marco legal electoral salga públicamente a amenazar casi de muerte a los consejeros del INE? ¿Cómo hacer entender al mundo que el Jefe de Estado se ha convertido en enemigo de las instituciones a las que, por mandato, debe cuidar?

 

En algunos años, México se verá en la penosa situación de explicar al mundo lo sucedido durante esta administración, el por qué de la descalificación a los órganos del Estado que le han dado estabilidad y la desaparición de muchos de ellos por el simple hecho de la incomodidad que le generaron a este Gobierno.

 

Mientras ello ocurre, seguiremos escondiendo la cara frente a un ámbito global que, simplemente, no entiende lo que acá sucede. Ustedes disculpen, será la respuesta.

 

Segundo tercio. De 37 por ciento es el aumento del gas LP en marzo. Basta con verificar la factura para corroborar que la promesa de reducir el precio de este insumo básico se ha quedado en el terreno de las promesas incumplidas.

 

Tercer tercio. No nos cansemos de señalar el lamentable estado en el que se encuentra el aeropuerto capitalino, lo cerca que nos coloca del subdesarrollo y la pena que nos provocará el nuevo proyecto Felipe Ángeles, bautizado como la próxima “central avionera”.

                                                                                                                                                           @EdelRio70