Nerviosismo en Palacio Nacional

Adrián Trejo

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de 24 HORAS.

Dicen que un estadista piensa siempre en la próxima generación y un político en la próxima elección.

Al presidente López Obrador le preocupan los resultados de la próxima elección; tanto, que ya adelantó que si Morena pierde la mayoría en la Cámara de Diputados, vetará el presupuesto de 2022.

¿Por qué, si las encuestas sobre su popularidad le conceden una aprobación superior al 50%, el mandatario está preocupado?

La culpa es de la realidad. La caída de la economía a niveles no vistos en el último siglo, el avance a cuentagotas de la campaña de vacunación, el número increíble de muertos por Covid, el desabasto crónico de medicamentos en hospitales públicos, la reumática recuperación de los empleos perdidos, el aumento de la inflación y del precio de los combustibles.

Pese al mundo de caramelo que ofrece en cada conferencia mañanera, cada día, millones de mexicanos padecen las decisiones tomadas desde Palacio Nacional.

La seguridad pública no ha mejorado ni con la creación de la Guardia Nacional, vamos, ni con el Ejército en las calles haciendo tareas policiales.

No lo decimos los comentaristas; ahí están las estadísticas oficiales de cada mes.

La delincuencia organizada se ha extendido por varios estados provocando un fenómeno que creíamos acabado en el sexenio anterior: el desplazamiento de miles de ciudadanos mexicanos a causa de la violencia.

De esta situación poco y nada se habla en las mañaneras, pero bien valdría la pena que los funcionarios de este Gobierno se dieran una vuelta por Chiapas, Tamaulipas, Guerrero, Michoacán, entre otros estados.

Tan preocupado está el Presidente con los resultados de la elección, que ayer no tuvo empacho en arremeter nuevamente en contra del INE, justificar el cerco de Morena al instituto y defender a Salgado Macedonio.

Las generaciones futuras pueden esperar, hasta que les toque.

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Al presidente Andrés Manuel López Obrador le urgía que la fracción de Morena en la Cámara de Diputados aprobara la reforma laboral relativa a la desaparición del outsourcing por una sencilla razón: el Primero de Mayo.

El Gobierno federal no tiene otra cosa que presumir en el Día del Trabajo que esta iniciativa de corte recaudatorio, cuya instrumentación plantea retos que ni siquiera la Secretaría del Trabajo sabe cómo resolver.

El trimestre que concede esta ley a las empresas que subcontratan servicios como limpieza o seguridad para incluirlos en sus nóminas es ridículo; no se podrá cumplir.

Y, aunque se dijo que la reforma era resultado “de un acuerdo’’ entre los sectores patronal, obrero y el Gobierno, los más perjudicados serán los más de cuatro millones de trabajadores que reciben sus ingresos a partir de este esquema de contratación.

Las empresas no tienen la capacidad para contratar a esos cuatro millones de trabajadores; ¿cuántos de ellos quedarán desempleados a partir de la entrada en vigor de esta ley? ¿Por cuánto tiempo?

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Las Fuerzas Armadas siguen ganando terreno… pero en las instituciones que deberían ser civiles.

Ayer los diputados aprobaron, por mayoría, incorporar el Consejo General de Investigación Científica, Desarrollo Tecnológico e Innovación, que es cabeza del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología.

El Consejo General es convocado por el Presidente de la República y lo conforman nueve secretarios del gabinete; se encarga de definir las políticas públicas de desarrollo de ciencia y tecnología.

Bueno, ya tuvimos unos ejemplos de lo que desde Palacio Nacional consideran ciencia -no neoliberal- y tecnología.
Así que…

LEG

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