Foto: Pixabay Se afirmó que la pandemia por Covid-19 en el país, provocó un ajuste moderado en la economía nacional y resaltó que se observó una clara preferencia de las personas por utilizar pagos remotos y sin contacto  

Con el fin de incorporar las nuevas tecnologías de manera sostenible y prudente en beneficio de la actividad económica, el Banco de México, analiza la creación de una cibermoneda para el entorno nacional, informó el gobernador de este organismo, Alejandro Díaz de León Carrillo.

“Estamos llevando una revisión muy profunda para el futuro de una cibermoneda en el entorno nacional y qué características podría tener esta”, señaló en comparecencia con los senadores de la Comisión de Hacienda del Senado.

Díaz de León Carrillo, consideró que el Bitcoin (criptoactivo) no es un activo que la Banca deba respaldar, de ahí el ánimo de hacer una moneda digital que sí cuente con respaldo.

“Nosotros entendemos que puede haber demanda por este tipo de activos y que su valor puede subir o bajar, (…) pero consideramos que no es un activo el que la Banca debe recibir como colateral, que la Banca debe de financiar posiciones apalancadas, por así decirlo de terceros asociadas a este tipo de moneda, por la propia volatilidad que pueden tener”.

Ante ello, consideró que debe haber una “sana distancia entre la intermediación financiera y los colaterales asociados a este tipo de activos con los propios intermediarios financieros”.

En este contexto, el gobernador del Banco de México, afirmó que la pandemia por Covid-19 en el país, provocó un ajuste moderado en la economía nacional y resaltó que se observó una clara preferencia de las personas por utilizar pagos remotos y sin contacto.

“Las operaciones en el SPEI menores a 8 mil pesos, que constituyen el grueso de las que realiza el público general, tuvo en marzo un crecimiento anual de 110% con 124 millones de operaciones en dicho mes”.

Durante su reunión con senadores, recordó que la aparición del SARS-CoV2 hace un año, trajo consigo un choque en la economía mundial y local, que ocasionó la salida de capitales y la reducción de ingresos en las familias y las empresas, además de un incremento de la morosidad en el pago de créditos por la afectación y contracción de la economía.

Reconoció un aumento ‘transitorio’ en la inflación, de 4.67 por ciento, por arriba de la meta de 3%.

“Podemos comparar con el ’95 y el ’96 y con la crisis financiera global del 2008 y del 2009 y como podemos observar tanto las condiciones financieras ha sido el ajuste mucho más moderado y ordenado. También, podemos ver el ajuste de tipo de cambio y el ajuste de riesgo país ha sido también de menor magnitud y más acotado, (…) las presiones inflacionarias han sido mucho más moderadas y mucho más ordenadas”.

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CT