¿Cómo afecta el horario de verano a la salud?

El horario de verano tiene una duración de seis meses, iniciará este domingo 4 de abril desde las 02:00 a.m. (hora local) hasta la madrugada del próximo 31 de octubre de 2021

¿Cómo afecta el horario de verano a la salud?
FOTO: Omar Martínez / Cuartoscuro Este cambio no aplica para los estados de Sonora y Quintana Roo, ni para los 33 municipios de la franja fronteriza norte.

Durante la madrugada de este domingo 4 de abril y como cada año, de acuerdo al Decreto Legislativo de horario estacional, vigente desde 2002, entra el primer cambio de horario de 2021, por lo que se tiene que adelantar una hora el reloj.

Este cambio no aplica para los estados de Sonora y Quintana Roo, ni para los 33 municipios de la franja fronteriza con Estados Unidos, pues su uso horario se modificó el pasado 14 de marzo y tiene como objetivo aprovechar de mejor forma la luz solar y ahorrar energía eléctrica.

El año pasado, cuando iniciaba la pandemia de Covid-19, diputados del Partido de la Revolución Democrática (PRD), pidieron que se eliminara o suspendiera el horario de verano, como una medida de eliminar el estrés entre los habitantes, que ya se encontraban confinados por las medidas sanitarias, pese a la petición se terminó aplicando.

La Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señala que las alteraciones en los horarios afectan a individuos y a grupos, que tienen una estructura poco flexible en lo biológico y en lo psicoemocional, y a quienes están sujetos a realizar actividades en horarios rígidos.

Detalla que el ciclo fisiológico dura alrededor de 23 horas en el ser humano. El ciclo emocional, que establece alzas y bajas rítmicas en el estado de ánimo, dura alrededor de 28 horas, y el intelectual, dura alrededor de 33 horas. Eso explica que en un determinado momento podemos estar en el nivel de máximo rendimiento físico, pero bajo en el rendimiento intelectual, y en otro nivel emocional.

Por ello los principales problemas que se pueden percibir al experimentar un cambio de horario son gripes, somnolencia, trastornos alimenticios y digestivos, desorganización de su ritmo biológico, dolor de cabeza, nerviosismo, y falta de descanso reparador “porque se duermen más tarde y despiertan más temprano”.

En opinión de los médicos, aumentar una hora al día implica mayor exposición a temperaturas elevadas y al sol, incrementándose la deshidratación y a largo plazo, el cáncer de piel. Los adultos se tornan más irritables y violentos, por lo tanto, más propensos a accidentes o problemas de interacción social.

En 2012 científicos de la Universidad de Alabama, en Birmingham, encontraron un riesgo del 10 por ciento mayor de sufrir un infarto durante los dos días siguientes al cambio de horario. Agregan que ese riesgo se reduce cuando el cambio de horario se lleva a cabo en invierno y se retrasa una hora el reloj.

Aunque los investigadores no saben con exactitud cuál es el mecanismo que provoca este riesgo, creen que los cambios de horario, por pequeños que sean, “desquician” el reloj biológico interno del organismo.

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