Por: Jorge X. López y Marco Fragoso

A pesar de que el Gobierno federal ha insistido en el registro de migrantes como vía para brindarles seguridad, Victoria Salazar Arriaza, quien huyó de El Salvador y recibió refugio en el país desde finales de 2017, murió a manos de policías municipales de Tulum, Quintana Roo.

 

Apenas en enero, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo en su conferencia matutina, en relación con los migrantes en la frontera sur, que se busca proteger sus derechos humanos, “ofrecer refugio aunque parezca contradictorio, protección porque si no los cuidamos, si no sabemos quiénes son, si no tenemos un registro, pasan y llegan al norte y los atrapan las bandas”.

Sobre el asesinato de Salazar Arriaza, el mandatario dijo ayer que “es un hecho que llena de dolor y de vergüenza” y garantizó que no quedará impune.

Antes de su intervención para inaugurar el Foro Generación Igualdad, impulsado por la ONU, López Obrador se refirió al hecho y expresó su pesar por el trato brutal que recibió la salvadoreña.

En tanto, el canciller Marcelo Ebrard llamó delincuentes a los policías de Tulum y enfatizó que ese crimen no califica lo que México es.

“El Presidente de El Salvador tiene información de lo que se va a hacer, no va a haber impunidad, se va a actuar de inmediato. Es indignante y es inaceptable”, dijo Ebrard.

En su cuenta de Twitter, el mandatario salvadoreño Nayib Bukele informó que su país se encargará de la manutención y estudios de las dos hijas de Salazar Arriaza.

Mientras que ayer, medios locales reportaron la muerte de un guatemalteco en el municipio de Mazapa de Madero, Chiapas. Presuntamente elementos del Ejército fueron retenidos por pobladores de esa localidad, por lo que los uniformados dispararon al hombre.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país identificó a la víctima como Elvin Mazariegos Pérez, de 30 años.

Infografía: Xavier Rodríguez

Refugiados buscan protección

En entrevista con 24 HORAS, el titular de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), Andrés Ramírez Silva, condenó el crimen: “Los refugiados se supone que vienen al país para tratar de conseguir la seguridad y la protección que no tienen en sus propios países, esa es la razón por la que vienen”.

Expuso que un extranjero solicita ser refugiado para ser protegido, “esto fue una cosa terrible, no se justifica ni se entiende por qué llegaron a esa brutalidad. Nosotros lo que demandamos no solo como institución, sino como cualquier mexicano, que se haga justicia, que se investigue cabalmente con el objeto de que no vuelva o ocurrir”.

Ramírez Silva explicó que las personas refugiadas en México no tienen una situación de privilegio, pero tampoco por debajo del trato que tiene cualquier mexicano.

Sobre el caso, comentó que de manera extraoficial tiene conocimiento que quedaron dos niñas en orfandad y que según los registros de la Comar, no tienen condición de refugiadas.

“Lo que va a ocurrir con las hijas de esta señora tendrá que verse a través de los órganos competentes para ver de qué manera se les puede ayudar a través del DIF, para que se busquen los mejores intereses de las niñas después de haber sufrido la tragedia del asesinato de su madre”.

Agregó que la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim) ya está interviniendo en el asunto y junto con la Comar se buscará coordinarse con las autoridades locales para encontrar, además de justicia, lo que mejor convenga para las niñas.

Según cifras oficiales, las solicitudes de refugio se han incrementado año tras año a partir de 2013 con picos en 2018, que alcanzaron las 29 mil 630; y 70 mil 427 en 2019.

En los últimos ocho años se han contabilizado 178 mil 061 solicitudes, de las cuales se reconocieron 42 mil 613 y se otorgaron siete mil 282 protecciones complementarias.

En tanto, Ebrard informó que hay mil 800 niños migrantes abandonados en México, los cuales son traídos por sus padres para evitar ser repatriados.

Victoria Salazar, asesinada por policías en Tulum, estaba en México con visa de refugiada

«No merecía esa muerte»

«Siento indignación, me siento impotente, me siento frustrada, yo hubiera querido estar allí como madre», dijo Rosibel Arriaza, madre de Victoria Salazar, una salvadoreña que murió el domingo luego de ser sometida por policías en México.

«No merecía esa muerte (…) Las autoridades están para proteger a los seres humanos, con todas sus técnicas que tienen para tratar de someter a alguien. Pero eso fue un abuso de autoridad, así es que yo pido justicia», aseguró al gestionar en la cancillería salvadoreña la repatriación del cuerpo de su hija.

Victoria fue detenida el sábado tras un altercado con el encargado de un comercio de víveres en el balneario de Tulum, en Quintana Roo.

Luego de ser detenida por cuatro policías, estos aplicaron al momento de someterla una «fuerza desproporcionada y con alto riesgo para vida de la víctima», dijo el fiscal Oscar Montes de Oca. Le ocasionaron una fractura en la parte superior de la columna vertebral, causándole la muerte. Todos los agentes están detenidos.

«Pido justicia para mi hija, porque no veo yo una causa justificada (de su detención). Pienso que los seres humanos tenemos derecho a la vida, independientemente de lo que haya sucedido en ese momento».

«El caso de mi hija lo están comparando con el caso de (George) Floyd en Estados Unidos», aseguró la madre de Victoria, en alusión al asesinato de un afroamericano que fue sometido hasta la muerte por policías de su país, un hecho que causó conmoción mundial durante el año pasado.

Victoria, que vivía en México hace cinco años, según reporta la prensa salvadoreña, deja en la orfandad a dos hijas de 15 y 16 años, que esperan ser repatriadas.

«Aunque sé que mi hija ya no volverá a la vida, eso yo lo sé, pero en el área moral y emocional, yo estaría más que satisfecha que esos señores [policías] pagaran», agregó.

Caso Victoria: el abuso policial que mata

LEG