Ángel Álvaro Peña

ALMA GRANDE
Por Ángel Álvaro Peña

Uno de los objetivos de que las vacunas sólo pueda administrarlas el gobierno es evitar que haya vacunas falsas, como se pretendió hacer con el cargamento con destino a San Pedro Sula, Honduras.

La voracidad de algunos empresarios de la salud mostró desde un principio su interés por distribuir y aplicar la vacuna para ganar dinero.

Decomisar 5,775 dosis falsas muestra la manera en que alguien quería enriquecerse con su venta y con su aplicación.

Aduanas de México y el Ejército Mexicano detectaron el miércoles 18 un cargamento con 1,155 frascos, el equivalente a 5,775 dosis de una falsa vacuna rusa, revuelta entre refrescos y golosinas en una hielera, en un avión privado que se disponía a trasladarse a esa ciudad hondureña.

Al parecer no es la única carga de vacunas falsas que pasa esa frontera, cuyo lugar de elaboración se desconoce, por lo que es necesario que se redoblen las medidas de seguridad.

La dependencia rusa responsable de la calidad de la vacuna determinó que se trataba de una vacuna falsa, el Fondo Ruso de Inversión Directa, indicó el jueves en un comunicado que se trata de “un lote de falsas vacunas» contra el coronavirus.

Las razones por las cuales sucedió esto tienen diferentes orígenes, la primera es la comercialización de una vacuna que debe ser gratis en todo el mundo, donde la iniciativa privada debe abstenerse de aplicarla para evitar este tipo de delitos con consecuencias desconocidas. Pero también está la competencia entre farmacéuticas internacionales que están muy interesadas en sabotear otros laboratorios, sobre todo el ruso, cuya vacuna demostró que sirve también para atacar cepas mutantes.

Por otra parte, el contrabando de vacunas en caso de consumarse la aplicación podría crear una nueva guerra fría, esta vez en tres potencias: Estados Unidos, China y Rusia.

La pandemia es un pretexto perfecto para desacreditar logros y para hacer de los errores virtudes de los ineptos. Hacer negocio o desacreditar la vacuna son acciones que tienen que castigarse severamente porque se juega con la vida de muchos hombres y mujeres, sobre todo en ciudades como San Pedro Sula, una de las más pobres del mundo.

La negativa al monopolio privado de la salud en México queda aclarada con este tipo de hechos, porque frente a la ansiedad de los mercaderes de la salud en México, que no son pocos y que le apuestan más a la enfermedad que a la salud, pudieron aplicar vacunas falsas en caso de que se hubiera permitido que compraran cada uno por su lado este medicamento.

El orden no es represión, es normatividad, pero cuando los intereses de los poderosos son limitados le llaman represión porque se ven afectados en sus ganancias.

Un funcionario del Kremlin de Moscú anunció hace días que “Estados Unidos y sus aliados” estaban organizando “una campaña de desinformación a gran escala” destinada a desacreditar productos científicos rusos contra COVID-19. El objetivo sería presentar la vacuna Sputnik V como un fármaco peligroso y como causa de muertes masivas.

En nuestro país la derecha desacreditó hasta donde pudo este medicamento, a pesar de la historia de siglos que tiene la elaboración de vacunas en Rusia, que no se interrumpió con los graves acontecimientos bélicos que ha sufrido esa nación. Por eso la historia es indispensable para entender el presente.

México empezó a utilizar la vacuna rusa en febrero, ha recibido 400,000 dosis y espera la llegada de 500,000 más en los próximos días, sin consecuencia alguna.

Honduras aprobó el uso de emergencia de la Sputnik V en febrero y este mes anunció la compra de más de 4 millones de dosis, pero ninguna ha llegado todavía al país centroamericano.

La guerra de las vacunas tiene muchas aristas, miles de millones de dólares están de por medio y, sobre todo, el desprestigio de la medicina del país que las elabora. La rigidez en su distribución es un factor que salva vidas y no un capricho de nadie, aunque los mercaderes de la salud quieran hacer parecer como un acto de falta de libertad empresarial impedirle su venta al público. PEGA Y CORRE. – El incendio que está a punto de cumplir una semana en la sierra de Nuevo León tiene responsable, con nombre y apellido, por eso anda tan activo haciendo declaraciones a diestra y siniestra. Lo que debió hacer es atacarlo de inmediato y no distraerse apoyando a candidatos independientes para que le cubran las espaldas si es que éstos llegan…Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

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