La semana pasada, la Secretaría de Economía a cargo de Tatiana Clouthier, anunció un nuevo Plan de Recuperación Económica que contempla cuatro ejes estratégicos: (1) Mercado interno, empleo y empresa, (2) Fomento y Facilitación de inversiones, (3) Comercio internacional y (4) Regionalización y los sectores, y que tiene contemplados, apoyos económicos y estímulos fiscales. Uno de ellos, de 60,000 créditos a la palabra por $25,000 que implica un programa global de $1,500 millones, dirigido a microempresarios, positivo pero totalmente insuficiente para ayudar a una verdadera reactivación económica.

Es un programa que tiene una “buena intención” pero realmente sin un respaldo del Gobierno federal. Por ello, consideramos que tiene un éxito muy limitado.

Simplemente hay que recordar que en octubre pasado, en medio de esta “pandemia”, el Gobierno federal dio a conocer el “Acuerdo para la Reactivación Económica” junto con el Consejo Coordinador Empresarial por $297,344 millones, anunciando acciones y proyectos en donde la aportación “privada” deberá ser al menos del 50% del costo total. Sectores como telecomunicaciones y transportes, energía, turismo, agua potable, saneamiento y medio ambiente serían los beneficiados.

¿Quién se acuerda de este Acuerdo? Cuántos proyectos han sido de nueva ejecución (porque ya había unos previos ya en ejecución previa)?

Haciendo un pequeño recuento:

1.- No hay un soporte de inversión pública (el Gobierno), la cual apenas representa el 2.7% del PIB (de los niveles más bajos en los últimos 20 años) y no hay intención de detonar inversiones más rentables y viables.

2.- Existe una clara falta de certeza jurídica. Inclusive, en la semana pasada, el Presidente reiteró que “no habrá cambios en su Política Energética”, cuando el mundo y las necesidades buscan otras alternativas energéticas.

3.- Esta desconfianza mantiene a la iniciativa privada con una caída en materia de inversiones que apenas representan el 15.7% del PIB y junto con la inversión pública no se alcanza ni el 20% del PIB, que sería los niveles mínimos para estimar crecimientos de la economía más sostenibles del orden de 2.0% anual.

4.- En cuanto a la Inversión Extranjera Directa (IED), vemos una clara desaceleración en el ritmo de inversiones en el segmento de nuevas inversiones y reinversión de utilidades.

Con todo esto, es muy probable que este nuevo Plan, con buenas intenciones, “no” logre su objetivo y se diluya como han sido los Programas y/o Acuerdos anteriores tristemente, por lo que no habrá detonadores para la generación de empleos ni para el crecimiento económico más “sostenido” y no sólo por un rebote más estadístico.

Para el sector privado, consideran que dichas medidas apuntan a que sean los propios empresarios los que continúen llevando a cabo acciones que reconfiguren la realidad actual de sus negocios, y sobre todo, funjan como motor de crecimiento y desarrollo del país.

Si bien el Plan presentado por la Secretaría de Economía engloba de manera integral a los grandes sectores productivos y exportadores, al mismo tiempo que a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes), las medidas dadas a conocer aún se perciben como “transitorias”, por lo que las acciones inmediatas carecen de impacto en las necesidades del empresariado a mediano y largo plazo.

Será necesario bajar con Cámaras, Consejos y Asociaciones Empresariales, cada uno de los puntos que componen los cuatro ejes, y juntos, diseñar el cómo se logrará alcanzar los objetivos durante y después de la pandemia, pues son estos organismos los que cuentan con toda la experiencia en materia laboral, alcance de nuevos negocios y el propio desarrollo económico, pues conocen a detalle “las necesidades y problemáticas a resolver”.

El Covid y la logística de la vacunación, la Ley Banxico y las elecciones intermedias juegan un papel de “confianza” para este 2021.

                                                                                                                 @1ahuerta