Morena y el Tribunal Electoral, ¿invasión o justicia?

Carol Arriaga
Carol Arriaga

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Carol Arriaga

 

El 20 de agosto, el Tribunal Electoral ratificó la elección de la presidencia y la secretaría general del CEN a través del método de encuesta abierta; pero se precisó que sería a la ciudadanía, a quienes se autoadscribieran militantes y simpatizantes de Morena; que era innecesario ser consejero nacional para ocupar esos cargos; y que ésta sería organizada por el INE. 

Después de la innegable participación de ese Instituto y del Tribunal en los fraudes de 2006 y 2012, la desconfianza resulta natural. El origen de Morena es contra esas malas prácticas. 

Al día siguiente, el presidente López Obrador, fundador de Morena, señaló que debía haber autocrítica: ¿para qué no se ponen de acuerdo? Cuestionó por qué no se había aceptado la encuesta desde el principio si era un método estatutario. Remató diciendo que no creía que el Instituto se atreviera a hacer fraude y que podía haber supervisión. 

Hoy las condiciones son distintas; no obstante, tampoco se puede dejar de observar que se trata de decisiones atípicas que constituyen una afrenta al interior. 

En diverso proceso, militantes de Morena solicitaron a la Sala la formalización del Protocolo para la Paz Política o contra la violencia política hacia las mujeres de aplicación interna, aprobado por el CEN el 27 diciembre de 2019. 

La Comisión omitió deliberadamente participar en su implementación, a pesar de que se les presentó un proyecto desde agosto de 2018, de que era una obligación estatutaria y de las innumerables invitaciones que se le hicieron. El colmo fue que después de un año cuatro meses, ese órgano de justicia se limitó a invalidar la sesión del CEN que aprobó el Protocolo, sin notificación a la Secretaría de Mujeres. El argumento principal fue la falta de quórum, a pesar de que hubo 8 integrantes presentes que votaron a favor y por unanimidad. 7 integrantes estuvieron ausentes. Era un repetido boicot.

El problema sí es de invasión y de ostracismo, pero también de pasiones personales, de soberbia y envidias. Así, la justicia salomónica es una alternativa. 

Se repitió hasta el cansancio que habría que sobreponer las aspiraciones personales al interés colectivo. Ramírez, diputado con licencia y presidente del CEN, Luján, ex secretaria General y presidenta del Consejo, y Polevnsky, secretaria General, quien fungió como presidenta, Delgado, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, y Rojas, suplente de Monreal coordinador en el Senado, han manifestado su interés para contender a la anhelada presidencia. Díaz Polanco, presidente de la CNHJ ha dejado clara su estratégica posición política al frente de ese órgano jurídico. 

Antes se aportaba lo que se podía y como se podía. Hoy hay quienes quieren repartirse las representaciones como si fueran un botín. Lo cierto es que éticamente es inviable anticipar o postergar la conclusión de los mandatos y que es obligado renovarse con legalidad y legitimidad, para no morir.

 

                                                                                                            @CarolBArriaga