José Ureña

Aquí lo hemos dicho:

Si algo no aceptará el titular del Gobierno actual es mover funcionarios porque se lo piden, así sean colaboradores o amigos.

Le recuerdo una historia narrada aquí:

Hay un asiduo a Palacio Nacional y en una larga mañana, tras abordar los asuntos de la agenda, el anfitrión le soltó una pregunta sin preámbulos:

-¿Cómo ves al gabinete?

-Yo cambiaría por lo menos a la mitad…

-No, no, no… -y el tema de la plática se fue por otros lados y nunca más ha habido consultas sobre la actuación del gabinete.

El rechazo a cualquier observación, no se diga crítica, es igual para aliados y opositores, a quienes él llama “conservadores”.

El propio:

El gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, ha pedido a su amigo la destitución del secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú.

Más allá de razón o sinrazón, eso no sucederá.

Jiménez Espriú está programado para dejar el cargo y ascender un subsecretario, pero esa presión puede retrasar la remoción.

GOBERNADORES Y GATELL

No es el caso de Hugo López-Gatell.

El serpenteo de su discurso entre lo político y lo científico ha tensado las relaciones con miembros del gabinete y allende lo federal.

Casi ningún gobernador le tiene respeto y menos obediencia.

Del lado oficialista los mayores ejemplos son el bajacaliforniano Jaime Bonilla y el poblano Miguel Barbosa, quienes lo han cuestionado públicamente.

No se diga otros, el jalisciense Enrique Alfaro, el mexiquense Alfredo del Mazo y hasta Claudia Sheinbaum, artífices de su propia agenda y estrategia de desconfinamiento.

Pero el mazazo mayor lo dieron el fin de semana los gobernadores de Acción Nacional, quienes en bloque desconocieron a López-Gatell.

Este los acusa -en vano, dicen ellos- de ser los culpables del incremento de la pandemia, a la cual ayer exorcizó Palacio Nacional porque la alarma es fruto de la prensa amarillista, conservadora.

Esperan respuesta del secretario Jorge Alcocer para hacer una auditoría y crear otra metodología pero, les adelanto, les viene contra ellas una embestida de descrédito mediático.

LAS PRUEBAS Y LA TIRRIA

1.- Si el secretario Jorge Alcocer los recibe, varios gobernadores presentarán pruebas de sus medidas y reportes, discordantes con los nacionales.

Los gobernadores azules encontraron otra casualidad: los fines de semana se reducen las cifras oficiales de contagios y muertos, para resurgir en la semana.

¿Acaso la subsecretaría de Hugo López-Gatell carece de personal para sistematizar la información en tiempo real y orientar a la República?

2.- Alguien debe mediar entre el fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, y el director de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto.

Los juristas César Astudillo, Hugo Concha y José Antonio Caballero, de la UNAM y el CIDE, lo dicen en mejores términos:

-Nieto acusa y Gertz Manero investiga… pero en sana coordinación.

Errata: el viernes pasado, cuando hablamos de la Ley del Secreto Profesional y Cláusula de Conciencia para Periodistas, omitimos el nombre de Claudia Sheinbaum, quien lo rubricó junto con la secretaria de Gobierno, Rosa Icela Rodríguez.

Disculpas a ambas.

LEG

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