La pandemia del Covid-19 que azota de manera indiscriminada al mundo se expresa en México en al menos tres dimensiones: sanitaria, económica y de gobernabilidad. En este tenor, una de las actividades que más impacto sufrirá a lo largo del proceso de reactivación, cuando éste llegue, serán los medios de comunicación, un sector de por sí afectado en los últimos años.

 

Los medios, incluido el ejercicio periodístico, han sido objeto de una profunda transformación desde la década de los años noventa, producto de la revolución tecnológica en la que aún nos encontramos inmersos.

 

Ha sido este profundo cambio el que ha venido a modificar la naturaleza de los medios y a promover el surgimiento de una nueva generación de lectores, convertidos hoy en día en consumidores de noticias.

 

Frente a este cambio estructural, que se ha traducido de igual forma en una multiplicación indiscriminada de la oferta noticiosa, el reto de los medios ha sido adaptar sus contenidos y modelos de negocio a esta nueva realidad.

 

A este incierto escenario -transformación digital, reducción de ingresos comerciales, proliferación de plataformas y cambio en el consumo de los lectores- se agrega la irrupción de la pandemia que azota hoy al mundo entero.

 

La crisis económica que se avecina producto del Covid-19, con una caída de hasta 8.2 por ciento del Producto Interno Bruto para nuestro país de acuerdo con previsiones del Banco de México y al menos 12 millones de personas sin percibir ingresos durante el pasado mes de abril, según datos del INEGI, avizoran un obscuro panorama para el desarrollo.

 

Esta situación repercutirá de manera negativa en el comportamiento de los medios de comunicación. Ediciones impresas se verán amenazadas, viabilidad financiera de las plataformas estará en riesgo y, en particular, la reducción de ingresos por concepto comercial tendrá un mayor pronunciamiento a lo observado en años recientes.

 

Para poder reactivar al mercado mediático, la lista de tareas no será corta. Primero, habrá que comprender lo que el consumidor de noticias espera ante la sobreoferta informativa y la multiplicación de noticias falsas. Los lectores habrán de ser más exigentes en la rapidez, formato y veracidad de los productos que sean puestos a su disposición. De ahí la necesidad de replantear el papel del periodismo, apegarlo a los principios que en su momento defendió el colombiano Javier Darío Restrepo: verdad, responsabilidad e independencia.

 

Será el periodismo profesional, el que cumpla con su función social, el que destaque entre el cúmulo de medios y plataformas digitales. Destacarán aquellos que hagan diferencia en sus ofertas informativas, que adapten sus modelos comerciales y que sepan generar empatía con sus audiencias. Aún así, para muchos, la moneda sigue estando en el aire.

 

Segundo tercio. Muy acertados los nombramientos anunciados ayer en la Cancillería. Destacan los de Roberto Velasco, nuevo Director General para América del Norte, y Daniel Millán, Director General de Comunicación Social. A este último le precede una ascendente trayectoria y sólida formación académica.

 

Tercer tercio. César Castillejos, vocero de la SCJN; Francisco Vallejo, vocero del gobierno de Oaxaca; y este reportero debatiremos hoy por la tarde (18:00 horas) sobre el devenir de las oficinas de comunicación social una vez superada la pandemia. En esta liga pueden inscribirse los interesados: https://bit.ly/3cQoTHN

 

                                                                                                                                               @EdelRio70