El primer ministro sueco, Stefan Löfven, informó que se establecerá una comisión para investigar la respuesta de su propio Gobierno ante la pandemia de Covid-19, antes del inicio del verano el 20 de junio. “Necesitamos adoptar un enfoque general para ver cómo ha funcionado a nivel nacional, regional y local”, dijo el líder de los socialdemócratas al periódico local Aftonbladet, el de mayor circulación en el país.

El anuncio marcó un cambio de postura de Löfven, quién gobierna desde 2014, pero desde 2019 en alianza con liberales y verdes, ya que semanas antes había dicho que la comisión se iba a constituir hasta después de la crisis. Pero la escalada de contagios y muertes por el virus ha presionado Löfven para adelantar la fecha.

Según datos oficiales, Suecia lleva más de 38 mil contagios confirmados y cerca de 4 mil 500 muertes. Sin embargo, los demás países escandinavos tienen mejores resultados. Al 2 de junio, Dinamarca ha confirmado cerca de 12 mil contagios y no llega a 600 muertes. Noruega, menos de 9 mil casos detectados y sólo 236 decesos. Y Finlandia, menos de 7 mil casos confirmados y no alcanza las 350 muertes.

Y es que la estrategia sueca ante el coronavirus causó controversia desde el inicio. No se trata de un cierre generalizado de actividades, como en decenas de países, incluyendo sus vecinos escandinavos.

En Suecia, las autoridades determinaron que se podían mantener abiertos restaurantes, bares, tiendas, parques públicos y escuelas, pero pidió a la ciudadanía y a negocios mantener distanciamiento social, no hacer reuniones de más de 50 personas y no visitar los asilos de ancianos.

Aunado a esto, Suecia también hace pocas pruebas en comparación con el resto de Escandinavia.

Durante la última semana de mayo, Suecia hacía sólo 23.6 pruebas por cada mil habitantes, mientras que en Dinamarca la cifra era 77.9; en Finlandia, 30.9; en Noruega, 43.2; y en Islandia, 173.3 por cada mil personas.

En consecuencia, la estrategia general de no confinamiento social, así como sus resultados, han generado fuertes críticas al Gobierno. En abril, dos cartas abiertas firmadas por más de 2 mil expertos de todo el país instaron a establecer medidas más estrictas y de carácter obligatorio, pero no fueron aplicadas por las autoridades.

 

LEG