Foto: Reuters Tan sólo en enero, el WTI acumuló una baja de 15% en su valor, lo que daba señales de una menor demanda.  

La caída en el precio de petróleo ocurrió por una disminución en la demanda global del crudo, a raíz de las medidas de confinamiento para la prevención del Covid-19 en diferentes países, al mismo tiempo que Arabia Saudita tomó la iniciativa de alcanzar su nivel histórico de producción de crudo durante abril.

Por un lado, las acciones para prevenir un mayor número de contagios del nuevo coronavirus representaron una baja en el consumo de combustible y petróleo.

Tan solo en enero de 2020, el WTI acumuló pérdidas por 15.14%, fecha en donde, hasta el momento, China reportó el cierre de al menos 17 ciudades para restringir la movilidad y la propagación de dicho virus.

Ante ello, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados celebraron una reunión a inicios de marzo para acordar una reducción en la producción petrolera a nivel global, de manera que pudieran estabilizar la sobreoferta de crudo generada en el mundo.

Sin embargo, en dicho encuentro no se llegó a un acuerdo para disminuir la producción de petróleo, luego del rompimiento de una alianza entre Rusia y Arabia Saudita. Posteriormente, el país árabe informó que comenzaría a producir más de 10 millones de barriles de petróleo por día a partir de abril.

Así comenzó la guerra de petroprecios con las potencias mundiales de crudo como protagonistas; después se dieron cuenta de la baja demanda de crudo mundial y tuvieron que acordar el recorte de 9.7 millones de barriles diarios.

Para Ramsés Pech, analista energético, dicho recorte no será suficiente para “calmar el nerviosismo” del mercado, puesto que se prevé que no exista un almacenamiento suficiente para guardar el petróleo detenido por la demanda del Covid-19.

“Los precios negativos del petróleo es algo atípico. Aquí entró en juego el factor de los inventarios petroleros de cada país”, explicó a 24 HORAS.

 

LEG