Foto: Reuters / Archivo La pandemia nos tomó en el peor momento: sin gobierno, con un sistema de salud muy debilitado y con una economía destrozada, dijo el ex presidente  

Tras exponer sus argumentos frente a lo que considera una “vil persecución política” de la actual administración de Quito, en su contra y la de varios de sus compañeros políticos, Rafael Correa acepta responder varias interrogantes sobre la actualidad sociopolítica y económica de su país, una “catastrófica” situación, dice, agravada por la actual emergencia sanitaria.

 

En exclusiva con Notimex, el presidente de Ecuador de 2007 a 2017, actualmente residente en Bélgica, manifiesta que el país sudamericano está al “borde del precipicio” por la mala gestión de un “gobierno inepto” que “no hace nada” y se excusa en acusaciones en su contra, pretendiendo hacer ver que heredó un país con una pésima situación económica.

 

“Basta de mentiras”. “Ustedes como periodistas exijan pruebas, cifras oficiales”, insta Correa en diversos momentos de la entrevista, al tiempo que recalca y exhibe, con evidente orgullo, que dejó a su sucesor, Lenín Moreno, un país en crecimiento y desarrollo.

 

Para demostrarlo no duda en mostrar a cámara una tabla estadística con cifras oficiales del gobierno ecuatoriano, en la que se reflejan datos de la deuda pública total del país cada año, incluyendo la externa, y el por ciento del presupuesto que esta representa.

 

Se demuestra, afirma Correa, que el argumento de que recibieron de nosotros un país muy endeudado y con una economía frágil es falso. Lo económico “es su gran fracaso”, subraya el exmandatario, que prevé una “crisis humanitaria” para Ecuador una vez llegue la debacle económica derivada de la pandemia de COVID-19. “Ojalá me equivoque, seré el hombre más contento. Pero si no se hace nada, es lo que creo que va a pasar… Ecuador es el país que peor ha manejado la crisis”.

 

¿Por qué considera que hay tantos contagios en Guayaquil y el Ecuador es uno de los países donde más letal está siendo el COVID-19?

 

Créeme. Yo mismo me sorprendo. La paz interior que tengo, la serenidad, frente a tanta canallada. Yo estoy bien aquí junto a mi familia. Sí, sí me exaspera que estén mis compañeros perseguidos, en vez de cuidar a sus padres, a sus hijos, que tengan que contratar abogados para defenderse de esta infamia en medio de tremenda emergencia.

 

Pero también lo que me exaspera, lo que me desgarra el alma, es ver cómo destruyeron a la Patria. Antes Ecuador era ejemplo de todo lo bueno. En el 2009 fuimos el ejemplo para combatir la epidemia de gripe porcina; el primer país que reaccionó, que tomó medidas en toda América Latina. Hoy, somos ejemplo de todo lo malo. Nos citan para demostrar lo que no se debe hacer.

 

Eso se debe a los tres años de un gobierno traidor que, como se dedicó a perseguirnos, fue apoyado por la prensa -que nos detesta-, por los grupos económicos y por el poder político tradicional. Y le permitieron todo. Lo han solapado en todo… que sea un corrupto, que sea un inepto, que se hayan repartido el país, que hayan desinstitucionalizado todo, que los peores estén en puestos claves.

 

Entonces, este desastre (la pandemia) nos tomó en el peor momento. Con un gobierno ya hecho pedazos a nivel popular, pero también a nivel de eficiencia. Inepto, mentiroso, sin liderazgo. Como yo tengo un liderazgo fuerte le llamaban autoritarismo. Ellos al reparto (de poder) le llamaron diálogo. Ahí están las consecuencias de ese reparto.

 

Nos tomó con un sistema de salud destrozado, porque desmantelaron todas las políticas públicas que teníamos, traicionando la voluntad popular. Abrazaron el neoliberalismo, por eso tiene el apoyo de la banca, de los grupos económicos, del Fondo Monetario Internacional (FMI), de Estados Unidos.

 

Sólo en estos tres años sacaron a 12 mil funcionarios del sistema de Salud, acabaron el convenio con los médicos cubanos -los regresaron a su Patria en diciembre de 2019, a 400 médicos cubanos-; entonces, un desastre, ¿no?

 

También destrozaron la economía. Nosotros tenemos una economía dolarizada y hay que saber manejarla. Siempre en una economía en vías de desarrollo los dólares son preciosos, las divisas, pero peor es una economía dolarizada porque, por último, en una economía con moneda nacional usted emite moneda y algo puede hacer, pero en una economía dolarizada el circulante depende cuántos dólares entran y cuántos dólares salen.

 

Entonces, destrozaron la economía. El año pasado decrecimos, pero los bancos rompieron récord en utilidades. Decrecimos 0.5 por ciento y los bancos, que nos gobiernan, rompieron récord en utilidades. Una aberración realmente a nivel económico y sacan toda esa plata del país, son el grupo que más produce fuga de capitales.

 

La pandemia nos tomó en el peor momento: sin gobierno, con un sistema de salud muy debilitado y con una economía destrozada. Pero cuando ya viene la emergencia, ni siquiera pues toman decisiones; es una indiferencia, una negligencia total.

 

En enero ya estaban los protocolos para combatir la epidemia; en febrero ya se declaraba pandemia; en febrero, el 29, ya teníamos la primera contagiada verificada en Ecuador y permitieron partidos de fútbol en mi ciudad, en Guayaquil, con 50 mil personas; cerraron y luego reabrieron los espacios públicos, dijeron que el peor temor era el miedo y se propagó el virus, sobre todo en Guayaquil.

 

Recién el 16 de marzo declararon el estado de excepción. Pese a la criminal persecución de este gobierno yo hice un video: ‘hay que apoyar al gobierno, necesitamos unidad, necesitamos autoridad’, dije. Pero 10 días después no daban un centavo para la emergencia.

 

La clave para combatir esto es el aislamiento. Pero una ciudad como Guayaquil, donde el 60 por ciento de la sociedad es autónoma, no tiene ingreso fijo… es lo que se gana día a día como taxista, como vendedor ambulante, como triciclero, como tantas cosas. Tenías que apoyarlos con cajas de alimentos. Se les dijo: ‘se tiene que hacer una operación logística, fuerzas armadas, llevar las cajas de alimentos a las casas’. No hicieron nada. Entonces, fue y es insostenible el aislamiento.

 

Lo segundo que había que hacer: pruebas, pruebas y más pruebas, para detectar al portador asintomático del virus, aislarlo, aislar la red de contactos con los que estuvo en la iglesia, en la familia, etc.

 

Dijeron que venían dos millones de pruebas. Se les apoyó públicamente, los felicitamos. Era mentira. Ecuador debió haber hecho ya unas 100 mil pruebas, una cada 200 habitantes, y no hemos hecho ni 15 mil, es un desastre total.

 

Tercero, se debió equipar los hospitales con respiradores y con más camas, si se podía, de cuidados intensivos. Eso es difícil hacerlo a corto plazo, pero respiradores sí. Recontratar los miles de médicos que despidieron, traer de nuevo los médicos cubanos, darles equipos de protección para que la mayor mortalidad, como ocurre ahora, no esté entre el personal de salud, los que están tratando de salvar otras vidas y están perdiendo las propias.

 

No hicieron nada. Dijeron que no había dinero y luego pagaron deuda externa. Entonces, todo esto es un coctel molotov para ser el país que peor hemos manejado la crisis y para tener el desastre que tenemos en Guayaquil.

 

Lo peor de todo es que así hiciéramos todo lo que digo, la próxima semana sólo vamos a recoger muertos porque ya el daño está hecho, por lo que no hicieron en las semanas pasadas.

 

¿Qué puede avizorar para el Ecuador tras la pandemia?

 

No veo luz al final del túnel, a no ser que por milagro se cree una vacuna, pero todos los expertos dicen que eso tomará un año, un año y medio más.

 

Ecuador va directo al precipicio. En Ecuador no estamos en crisis, estamos en catástrofe y lo peor está por venir. Lo he dicho claramente, estoy viejo para engañar. El gobierno debe dar un paso al costado, tiene que haber un reemplazo constitucional; alguien que lidere, que tome decisiones, que tenga autoridad, que esté presente; el presidente está escondido, dice que porque es persona vulnerable.

 

La crisis está a cargo del vicepresidente, que es el tercero de este gobierno, un puesto a dedo. Su único mérito es ser de buena cuna y es el candidato presidenciable del gobierno, está haciendo relaciones públicas y campaña política. La ministra del Interior sigue persiguiendo, es una odiadora, ambiciosa, anda peleándose con los alcaldes. Es un desastre, un desastre, no estoy exagerando.

 

Vamos directo al precipicio, es necesario un remplazo constitucional del gobierno por esta emergencia.

 

Pongo como ejemplo: el 16 de abril de 2016, pronto se cumplen cuatro años, tuvimos un terremoto muy fuerte en la provincia de Manabí. En 30 segundos tuvimos 600 muertos. A nadie le faltó un ataúd, todos fueron identificados y todos tuvieron un entierro digno. Porque si en estado de excepción te faltan ataúdes, es como en la guerra, tú puedes requisicionar empresas. Si es una empresa de ollas, usted me empieza a fabricar municiones, para la guerra. Después veo cómo le pago, si es que le pago, cuándo, cómo, etc.

 

Aquí faltaron ataúdes, a una empresa de muebles le digo: ‘usted me empieza a hacer ataúdes’, después veo cómo le pago. No hacen nada, no hay reconversión productiva para atender la emergencia, no hay quien esté haciendo mascarillas, trajes para los médicos, accesorios de protección. O sea, falta total liderazgo, total conciencia y entonces, lastimosamente, Ecuador va al precipicio. Esto va a empeorar.

 

Ya hay una catástrofe y va a ser mucho mayor y, lastimosamente, luego va a venir la catástrofe económica, porque Ecuador está en el peor de los escenarios. Esto ha originado una crisis planetaria económica. Esa crisis golpea más -pese a que los países desarrollados son los que más van a decrecer, pero tienen reservas y riquezas- a los países en vías de desarrollo, y dentro de esos países a los que dependen de commodities, prácticamente de un producto hegemónico como el petróleo. A México esto lo golpea muy fuerte también.

 

Pero aún dentro de esos países, en vías de desarrollo, que dependen de un producto hegemónico, más va a golpear a los que no tienen moneda nacional, porque la moneda es un mecanismo para reactivar la economía, y ese país se llama Ecuador. Creo que es el único en esa condición. Tenemos una economía dolarizada.

 

No están tratando de hacer nada para prevenir esa catástrofe económica. También se nos viene esa. Ojalá me equivoque. Si es así, seré el hombre más contento.

 

Con la crisis sanitaria, los muertos sin poder enterrar, el sistema de salud colapsado, la gente en asilamiento sin dinero, sin alimentos, con la crisis económica, que no va a haber cómo pagar sueldos para los empleados públicos, puede ser que se vayan los bancos, va a haber una crisis humanitaria generalizada y se va también la democracia, porque la gente no va a obedecer.

 

Va a haber desobediencia civil, violencia por la falta de comida e ingresos. Ojalá me equivoque y ojalá lo puedan evitar, pero no están haciendo nada para evitarlo.

 

Muy pronto, apenas le sucedió en la presidencia, comenzó a verse una ruptura entre usted y Lenín Moreno, al que ha definido como “un traidor” por terminar la llamada Revolución Ciudadana. Éste ha defendido que recibió un país endeudado y en una situación económica muy frágil, lo cual ha motivado medidas de disgusto popular. ¿Qué cree u opina Rafael Correa al respecto?

 

Ese es su gran fracaso. Por tratar de destruirnos no les importó destruir la Patria, y no nos destruyeron. Por qué crees que quieren impedir nuestra participación, porque somos de lejos la principal fuerza política.

 

Les acabamos de ganar, en las peores condiciones, con partido prestado, 30 por ciento no sabía cuál era la nueva lista de la Revolución Ciudadana. El año pasado les ganamos las elecciones locales y saben que vamos a ganar, probablemente en una sola vuelta, la presidencia, y tener gran participación en la Asamblea.

 

Para evitarlo reformaron la asignación de escaños para potenciar las minorías, no el método que teníamos, con el que obteníamos mayoría en la Asamblea. Para dispersar el poder y evitar que quien llegue al gobierno no puedan cambiar nada de las barbaridades que han hecho.

 

Han fracasado en ese intento de destrucción, los procesos sociales no se destruyen ni con la opresión ni con la publicidad. Pueden demorarlo, la historia la pueden demorar, aumentar el costo de cumplir esa historia, pero muy difícilmente pueden cambiar el curso de esa historia.

 

Esto (la ruptura Correa-Morena) lo quisieron pasar en un principio como una pelea de compadres, pero aquí no hay pelea de compadres, aquí hay una de las más grandes, más obvias y escandalosas traiciones de la historia de América Latina. La traición a ese pacto social llamado democracia.

 

La gente votó por un proyecto que en 10 años dio prosperidad, cambió la vida de los ecuatorianos, la realidad del país y nos puso de ejemplo a nivel mundial… y lo botaron a la basura. Pactó (Moreno) con nuestros peores enemigos y aplicó el neoliberalismo y esa gente lo sostuvo, con tal que me persiguiera y tratara de aniquilarnos, lo cual no han logrado, todavía al menos.

 

Para eso los medios, cómplices de Moreno, tuvieron que posicionar mentiras como las que ha dicho el propio Moreno. ‘Recibimos 60 mil millones en deuda’, mentira.

 

Aquí está el cuadro (mostrando tabla estadística) de deuda pública, total y exterior, la más importante es la externa, es el verdadero problema. Ministerio de Finanzas, subsecretaría de Financiamiento Público, son cifras oficiales. En 2016 -yo goberné hasta principios del 17-, deuda pública total: 38.2 por ciento, 38 mil 138.6 millones de dólares; deuda externa: 25 mil 679.3 millones de dólares, 25.7 por ciento del presupuesto. Dijeron que era 60 mil millones y lo siguen repitiendo.

 

Ahora, se han endeudado en 15 mil millones en dos años y medio. Nosotros subimos la deuda externa en 15 mil millones de 2006 a 2016, y sembrando el país de obras. En estos tres años no han hecho ni un poste de alumbrado público y han subido en dos años y medio la misma cantidad de la deuda externa. Ahora sí nos encontramos en 50.4 por ciento.

 

En Ecuador hay una ley que te prohíbe superar el 40 por ciento. Ellos incumplieron la ley, pero no pasa nada. Tienen toda la complicidad de la prensa. Así que es mentira. Por supuesto, no somos Suiza. Siempre estamos en una economía en desarrollo, con problemas, pero gracias a Dios construimos hospitales.

 

Sólo en Guayaquil hay mil 500 camas, por lo menos que son las que están salvando vidas. Imagínate cuando llegué al gobierno todavía teníamos apagones, pero ocho o 10 horas diarias. Si no hubiéramos construido la hidroeléctrica seguiríamos teniendo apagones en esta emergencia.

 

Entonces, recibieron un país mucho mejor. Tuvimos terremoto en 2016, derrumbe de los precios del petróleo, hubo problemas económicos, pero estabilizamos la economía. Ya en 2017 crecíamos, pero con las políticas absurdas que pusieron -dejar escapar capitales, importa hasta Nutella barata, alcoholes, cualquier cosa, no controles importación, no protejas producción nacional-, bueno, nos llevaron a una grave recesión.

 

Ellos indujeron la crisis y por supuesto tienen que justificarlo de alguna forma, pero ya nadie les cree y, por favor, ustedes como periodistas pidan pruebas, hablemos con cifras oficiales. ¡Basta de tantas mentiras!

 

EAM

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