Foto: Twitter @gregmaddux Greg Maddux celebra este día su cumpleaños número 54, año en el que también se cumplen 12 primaveras de que se retiró  

Greg Maddux celebra este día su cumpleaños número 54, año en el que también se cumplen 12 primaveras de que se retiró. El mejor pitcher en la década de los 90 genera hoy más admiración por parte de los peloteros que lo vieron ganar incontable cantidad de juegos cuando eran niños, pues tuvo un estilo muy particular para lanzar que se apartaba de los estereotipos de la época y que lo hicieron uno de los mejores de la historia.

 

Arrancando en 1986 con los Chicago Cubs, Maddux tuvo una primera temporada en la que sintió lo que era estar en un montículo de Grandes Ligas, caso muy distinto a la AAA, donde ya tenía muy buenas actuaciones previamente. Una temporada que tuvo a tres mánagers distintos vio como el oriundo de Texas intervino en seis juegos con dos celebraciones y cuatro caídas. Para la temporada de 1987, el protagonismo creció.

 

Fue para la campaña de 1988 cuando Maddux comenzó a ser dominante en el viejo circuito. El Wrigley Field presenció la consolidación de un chico de apenas 22 años que auguraba un futuro brillante. Récord de 18-8 para asentarse como una realidad que mantuvo en los años siguientes. Desafortunadamente la postemporada para los de Chicago era algo ajeno y sólo en tuvo una fugaz aparición.

 

 

 

LA MEJOR ETAPA

En 1992, Maddux tuvo su mejor etapa en la Ciudad de los Vientos, lo que le valió su primer trofeo Cy Young, que lo acreditó como el mejor pitcher de la Liga Nacional. Al año siguiente, los Braves firmaron al Maestro con un proyecto que lo convenció de inmediato viendo el potencial que tenía el equipo de cara al futuro. Los de Atlanta se encaminaban directo a otra Serie Mundial, pero los Phillies evitaron que sucediera. No todo fue malo, ya que Maddux se llevó su segundo Cy Young.

 

Para 1994 se recuerdan dos cosas: la huelga de los jugadores que hicieron imposible la postemporada de aquel año y el tercer Cy Young de Maddux. Nada podía para su ascenso. Sigue la incógnita de qué pudo haber pasado en esa postemporada con el diestro si se hubiera jugado.

 

 

LA CONSOLIDACIÓN DEL SUEÑO

Si hay un año que tanto los Braves como Maddux recuerdan con enorme alegría es 1995. Llegando al ecuador de la última década del milenio, Atlanta estaba de vuelta en el Clásico de Otoño, esta vez ante los Indiands. Los de Cleveland pusieron resistencia, aunque los de Bobby Cox hicieron mejor las cosas y se adjudicaron la Serie Mundial con Greg Maddux como protagonista. Para poner la cereza del pastel, el 31 de Atlanta ganó su cuarto Cy Young.

 

 

MUY CERCA

Los Braves siguieron dominando la Liga Nacional y terminaron de nuevo en la Serie Mundial de 1996, aunque el destino los junto con el nacimiento de la dinastía que tomaría su lugar: los Yankees de Joe Torre.

 

Pese a tener grandes posibilidades de ser campeones, los Mulos de Manhattan terminaron por imponerse y dejar a los Braves con las manos vacías. Cosa que les repitieron en 1999, cuando volvieron a coincidir en la serie final y el resultado fue el mismo.

 

 

AÑOS BUENOS, PERO SIN TROFEOS

El nuevo milenio trajo consigo nuevos contendientes y los Braves ya no figuraban como en antaño. Maddux seguía teniendo un brazo muy confiable y las temporadas con marca ganadora seguían acumulándose, aunque sin los principales trofeos.

 

 

DE VUELTA A CHICAGO

Para la temporada 2004, Maddux regresó a la Ciudad de los Vientos Lugo de terminar el contrato de 10 años que cumplió con los Braves. Con los Cubs cumplió una buena primera temporada, pero en la segunda ya se veía menos dominio y en 2006 fue canjeado a los Dodgers, con los que terminó la campaña con récord de 6-3.

 

 

LOS ÚLTIMOS PASOS

Para 2007 San Diego fue su nueva casa y con una marca de 14-11, el ganador de cuatro Cy Young cumplió de buena manera. Fue en 2008 que la irregularidad volvió y en otro canje regresó a los Dodgers, donde vivió sus últimos momentos en el diamante a los 42 años.

 

 

LA HORA DE IR A COOPERSTOWN

En 2014, Greg Maddux fue uno de los elegidos para ingresar al Salón de la Fama junto a su compañero de mil batallas, Tom Glavine, y al autor de esa dinastía tan longeva, Bobby Cox.

 

Ese año, los Braves de los 90 pusieron a tres de sus representantes en Cooperstown. Tanto Maddux como Glavine ingresaron en su primera aparición en las boletas para ser elegidos, al igual que Frank Thomas, toletero impresionante de los White Sox que fue contemporáneo de ellos.

 

 

¿QUE HIZO TAN DOMINANTE A MADDUX?

Una de las preguntas que más se hace es ¿cómo es que Greg Maddux fue tan dominante sin ser el pitcher que más fuerte lanzaba o el que más repertorio tenía? La respuesta la tuvo él bien clara desde un principio de su carrera.

 

Cuando fue exaltado al Salón de la Fama, Maddux mencionó que a, estar en la secundaria y preparatoria vio que el movimiento era más importante que la velocidad. “Aprendí que la localización era más importante que la velocidad y que la habilidad para cambiar velocidades era más importante que la velocidad”, contestó sin dudar.

 

 

LO BÁSICO ES LO ESENCIAL

El líder en efectividad por cuatro años compartió también que nunca intentó lanzamientos extravagantes, simplemente pulió lo que aprendió cuando estaba la ligas menores para que diera el resultado que quería.

 

 

SABÍAS QUE

Greg Maddux es el octavo pitcher con más victorias en la historia de la Major League Baseball con 355. En su último juego superó a Roger zclemens con quien estaba empatado con 354 y el pidió que se le diera la oportunidad de lanzar un juego más para conseguir el desempate.

 

Greg Maddux no tuvo ni una sola fractura de gravedad durante su carrera en Grandes Ligas. Reveló que en la preparatoria conoció a un entrenador que le enseñó a cómo cuidarse el brazo adecuadamente para no sufrir alguna situación de gravedad.

 

En 1994, Grag Maddux lanzó un juego completo lanzando solo 76 pitcheos. Dominó magistralmente a los Cubs en el Wrigley Field en esa tarde que tan solo 15 de esos lanzamientos estuvieron fuera de la zona de strike. Una bestialidad.

 

Fue el primer pitcher en la historia en ganar cuatro trofeos Cy Young de manera consecutiva. La hazaña fue replicada tiempo después por Randy Johnson y son los únicos en la historia en conseguir esa racha hasta la fecha.

 

 

 

 

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