Los mensajes habían sido varios, entre ellos el del embajador estadounidense Christopher Landau y desde luego del propio presidente Trump: está en curso una vasta operación antinarco en México y América Latina. De nada servirá acusar que se trata de maniobra electorera en tanto que se trata de una vasta operación de inteligencia, seguridad nacional y militar.

La movilización de tropas estadounidenses en zonas intermedias entre México y los países con actividades de narco –Colombia, Venezuela, Perú y Nicaragua– fue también otro indicio de que la operación viene fuerte.

Por lo tanto, la respuesta de las naciones afectadas no debiera ser la denuncia de acoso y presión, sino de estrategias internas para adelantarse a las intervenciones directas de la Casa Blanca y sus fuerzas operativas militares y civiles.

En el caso de México, EU quiere la cabeza del dirigente del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes El Mencho, luego de que la justicia estadounidense había extraditado, juzgado y sentenciado a prisión perpetua a Joaquín El Chapo Guzmán, jefe del Cártel del Pacífico.

La ofensiva decidida y supervisada por la Casa Blanca se endureció en el tiempo político del saludo de mano del presidente López Obrador a la madre de El Chapo Guzmán, a quien se le ha negado una visa humanitaria para visitar a su hijo. Un experto en seguridad hizo notar que la señora no podría viajar seis horas a sus 92 años y que en realidad ese encuentro quiso mandar un mensaje.

La preocupación mexicana radica en la posibilidad de que el operativo infiltre agentes especiales que encuentren a El Mencho o que operen como asesores sin los permisos diplomáticos y de seguridad respectivos.

 

Zona Zero

  • Ligero indicio de que los homicidios dolosos comienzan a bajar, pero no por intervención federal sino por el confinamiento sanitario. Y comienzan preocupaciones de expertos en seguridad del efecto de la pandemia en zonas controladas por cárteles y la salud precaria de los propios jefes de las bandas criminales. Sin embargo, autoridades de salud no tienen este escenario en el radar y es probable que reaccionen cuando empiecen las infecciones del coronavirus. Y no debe perderse de vista que jefes y comandos viajan a CDMX a supervisar actividades y pueden traer o llevarse el virus.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

 

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