Investigadores de la Universidad de Chapingo elaboraron un estudio en el que sustentan la viabilidad de utilizar durmientes de madera en la construcción del Tren Maya, lo cual significaría un beneficio directo a los ejidos de Quintana Roo y Campeche que cuentan con permisos de aprovechamiento forestal.

Ello, puntualizaron, sería “una prueba palpable de que efectivamente el Gobierno de la República tiene como prioridad a las personas, que la principal rentabilidad es el bienestar social, generando una derrama económica local. De otra forma, esto sería una prueba de que el discurso es solo eso, palabras sin hechos”.

El trabajo, coordinador por Jorge Torres Pérez, investigador en la Universidad de Chapingo, establece que los ejidos forestales tienen más de 37 años con un manejo sustentablemente de su selva, la cuidan, la protegen y han conservado su la biodiversidad que habita en ella.

Según las estimaciones que realizaron, el proyecto ferroviario requiere de un millón 152 mil durmientes, que pagados a un precio del mil pesos por unidad, representaría una derrama económica de mil 152 millones de pesos de beneficio directo para las comunidades forestales, aproximadamente unos 57.6 millones de dólares.

La inversión anunciada por el Gobierno federal para el Tren Maya es de cinco mil millones de dólares, por lo que adquirir durmientes de madera representan solamente 1.15% del presupuesto contemplado.

El estudio también contempla el costo de construcción y mantenimiento entre un durmiente de hormigón y uno de madera, y concluye que el kilómetro de vía durante 30 años de vida útil durmiente de madera es menor, y a partir de esa cantidad de años y hasta los 60 años de vida útil del durmiente de hormigón, los costos son similares para ambos materiales.

LEG