Foto: Pixabay Un análisis de sangre permitiría conocer si una persona envejece de forma acelerada y si tiene mayor riesgo de afecciones relacionadas con la edad  

Un análisis de sangre permitiría conocer si una persona envejece de forma acelerada y si tiene mayor riesgo de afecciones relacionadas con la edad, como las enfermedades cardíacas o Alzheimer, de acuerdo con una investigación publicada esta semana en la revista Nature Medicine.

 

El estudio consistió en analizar la parte fluida libre de células del plasma de más de cuatro mil 200 personas, de entre 18 y 95 años, y los científicos encontraron un vínculo entre cerca de 373 proteínas y el envejecimiento.

 

Tony Wyss-Coray, autor principal del estudio, mencionó que “hemos sabido durante mucho tiempo que medir ciertas proteínas en la sangre puede brindar información sobre el estado de salud de la persona, por ejemplo, las lipoproteínas posibilitan medir la salud cardiovascular”.

 

Sin embargo, no se había observado que esa cantidad de proteínas diferentes, aproximadamente un tercio de todas los que observamos, cambiaban notablemente con la edad, apuntó el también codirector del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer en la Universidad de Stanford, en California, Estados Unidos.

 

Destacó que “las proteínas son los caballos de batalla de las células que constituyen el cuerpo, y cuando sus niveles relativos experimentan cambios sustanciales, significa que tú también has cambiado. Mirar miles de ellas en el plasma te da una foto instantánea de lo que está sucediendo en todo el cuerpo”.

 

Los resultados revelaron que el envejecimiento físico no ocurre a un ritmo constante, sino que es desigual y tiene tres comportamientos distintos: a los 34, 60 y 78 años, edades en las que hay picos en los niveles de proteínas específicas en la sangre con cambios notables, destaca la investigación.

 

Así, un análisis de sangre para estas proteínas permitiría identificar a las personas que envejecen más rápido de lo normal, además ayudaría a identificar medicamentos u otros factores que retrasan o aceleran el envejecimiento, pero cualquier uso clínico de dicha prueba sanguínea todavía se encuentra a cinco o 10 años de aplicar.

 

 

 

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